La deuda social en el mensaje eclesiástico

La deuda social en el mensaje eclesiástico
La iglesia llamó ayer al compromiso de vivir el Bicentenario en justicia y solidaridad, sin pobreza ni exclusión, sin enemistades ni violencias, a contramano del consumismo y con énfasis en el pasaje de habitantes a ciudadanos.
Ante una Catedral de Comodoro Rivadavia colmada y frente a la designación pendiente del obispo sucesor de Virginio Bressanelli, fue el padre Joaquín Gimeno, administrador diocesano, quien ofició ayer el Santo Tedéum.

Adornada con las banderas de las colectividades, agrupaciones scouts, organizaciones sociales, escuelas y formaciones militares, la celebración, la iglesia exhibió además en el altar la réplica de imagen de Nuestra Señora de Luján, traída desde el santuario de Luján para que permanezca en el templo.

El padre Gimeno agradeció a Dios el don de un país rico en el suelo, en el subsuelo y en el mar; una Nación formada por un mosaico de culturas junto a los pueblos originarios; un pueblo acogedor, solidario creyente y fraterno.

Indicó que además de un regalo o un don, lo mencionado representa la tarea de hacerlo fecundo, trabajando por el bien de todos y construir una casa en la que todos tengan lugar y nadie quede afuera.

INCLUSION

Para afirmar sus conceptos, el sacerdote compartió los principales conceptos de un documento emitido por los obispos argentinos hacia finales de 2008, titulado: “Hacia un Bicentenario de justicia y solidaridad, 2010 -2016”.

Haciéndose eco del documento, Gimeno recordó la invitación a responder a la gran deuda social y celebrar estas fechas con justicia e inclusión social, logrando un nuevo acuerdo sobre políticas públicas para proyectar el futuro del país y un país con futuro. Ello, desde una concepción del poder como servicio, centrando el liderazgo centrado en el servicio al prójimo y al bien común.

El religioso recordó también las metas señaladas en el documento como prioritarias, y que piden recuperar el respeto por la familia y la vida, avanzar en la reconciliación entre sectores y en la capacidad del diálogo, alentar el aspo de habitante a ciudadano responsable, fortalecer las instituciones republicanas, el estado y las organizaciones sociales.

Llamó además a mejorar el sistema político y la democracia, afianzar la educación y el trabajo como claves del desarrollo y una justa distribución de bienes. En los mismos lineamientos del documento de marras, pidió para los líderes actuales y futuros algunos valores que deben acompañarlos siempre como la amplitud de miras, integridad moral, compromiso con el bien de todos, el respeto de la ley, el discernimiento de los signos de los tiempos y la coherencia de vida. “Algo que el pueblo espera, necesita y exige”.

Por último, destacó que la catedral ha propiciado siempre el diálogo en los conflictos sociales y es lugar de encuentro desde donde instó a trabajar en red y afrontar los problemas de inseguridad, drogadicción, alcohol, violencia, vivienda, educación, salud, y disgregación familiar. Enfatizó así el paso de habitantes a ciudadanos que cuidan su lugar, luchando a contramano del consumismo, del “no te metás” y del individualismo egoísta.

Ausencias bicentenarias

Mientras los habitantes de Comodoro Rivadavia protagonizaron ayer un marco cívico poco habitual, dado que se volcaron masivamente a las calles para ser parte de la histórica celebración, fue llamativa la ausencia de autoridades provinciales y legisladores en los actos del Bicentenario realizados en la ciudad más populosa de Chubut.

Es así que mientras la república de Chile participó con emisarios gubernamentales como el intendente y el gobernador de Coyhaique, su cónsul Gabriel Jara y el jefe del Ejército de Aysén, Jorge Guzmán Fredes, los legisladores nacionales y provinciales, o integrantes del gabinete de Chubut brillaron por su ausencia.

¿PLAZA O PLAZOLETA?

Sabido es que el sitio histórico por excelencia donde Comodoro celebra las fechas patrias como el 25 de mayo es la plazoleta General San Martín, frente al antiguo edificio de la estación del ferrocarril. Además, y reforzando la costumbre patria fundacional, el Concejo Deliberante había emitido en la última sesión la solicitud al Poder Ejecutivo que arbitre los medios para celebrar los actos en la plazoleta en cuestión.

Sin embargo, la confusión asaltó a civiles y militares que llegaron puntuales, minutos antes de las 9 al sitio, donde encontraron la bandera ya izada. Bajo el supuesto de que concurrencia u organización confundió el lugar de cita entre la plazoleta General San Martín y la plaza homónima, comenzó entonces el populoso peregrinaje céntrico hasta llegar a la plaza ubicada frente al Colegio Perito Moreno, donde se realizó el izamiento protocolar.

SIN LUGAR PARA EL GOBERNADOR

Tal y como se había anunciado, la república de Chile participó activamente de los actos del Bicentenario en Comodoro Rivadavia. Desde la provincia de Coyhaique y el municipio homónimo llegaron su gobernador y alcalde, además del jefe del ejército de la región de Aysén y el cónsul.

Atentos, tanto el intendente como los locutores oficiales en los actos, subrayaron y agradecieron su presencia, pero en apariencia, alguien olvidó poner en aviso al personal municipal de ceremonial, que lisa y llanamente olvidó reservarles un lugar preferencial en el Santo Tedéum.

Es así que tanto el cónsul como el alcalde y el jefe del Ejército y sus respectivas esposas lograron presenciar el oficio religioso desde la primera banca, aunque gran parte de la comitiva, encabezada por el gobernador de Coyhaique quedaron en un lateral, oteando por ubicación. Una empleada municipal los escoltó entonces hacia el 11º banco del ala izquierda, donde sin importar que había más feligreses que puestos disponibles, los acomodó.

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