Se trata de cuatro mujeres que integran la banda de “Las Varas”. Según las víctimas, asaltaron a punta de cuchillo la “Tienda Jony” de la galería de San Martín al 200. Las tres vendedoras están asustadas porque las amenazaron. Incluso una de ellas había sido apuñalada hace dos meses cuando intercedió para tratar de evitar un robo.
“Esto me asusta, me da mucho miedo” decía con la mano en el pecho una comerciante de la galería Picón, en medio del operativo policial.
Esta vez el oficial de la Seccional Primera Juan Aguirre, el cabo Jorge Herrera y otro compañero que actuó de civil, detuvieron a las cuatro mujeres, precisó el jefe de esa dependencia, comisario inspector Alejandro Pulley.
Tres de las sospechosas son mayores de edad y la restante es una adolescente.
Dos de los uniformados sufrieron rasguños y mordeduras al capturarlas.
El efectivo de civil efectuó un seguimiento de las conocidas hermanas hasta que fueron atrapadas con la mercadería en su poder.
Las mujeres, conocidas por sus antecedentes de hurtos en tiendas según la policía, llevaban como lo hacen habitualmente dos niños perqueños en brazos para distraer a las vendedoras.
Las detenidas mayores de edad fueron identificadas como Yanina Soledad Varas (25), Eliana Varas (22), y Romina Varas (26). “Te ponen como escudo a los chicos. No quieren que le saquen los chicos. Se los vamos a entregar a los familiares, y sino a la Casa de Niño”, manifestó Fernando Mora, el segundo jefe de la Seccional Primera.
Según las víctimas a uno de los nenes lo pusieron en la puerta. “Entraron y no se movían hasta que salió una cliente. Dejaron al nenito en la puerta. Se sabe que siempre van a robar, pero no así con cuchillo”, relató una de las víctimas a Diario Patagónico.
Ayer a la mañana las tres empleadas de la “Tienda Jony” fueron amenazadas con un arma blanca.
Luego de infundir miedo, las “mecheras” saquearon el local ubicado en una de las galerías más concurridas del centro. Metieron todo en varias bolsas.
“Yo hubiese preferido, que no nos hubieran robado, que no nos hubieran amenazado, y ni que las hubieran detenido”, manifestó una de las chicas. Es que están amenazadas. “Ahora van a saber quiénes las denunció, y nos van a apuntar a nosotros. Una miró bien a la cara a nuestra compañera”, contaron con temor.
Las vendedoras aseguraron que trabajan con miedo. “Siempre nos roban. Saben dónde vivimos. Nos siguen en el colectivo”, se quejaron.
Incluso hace dos meses una de ellas había sido apuñalada en la espalda en medio de un robo.
Las trabajadoras ayer se mostraban atemorizadas y esperaban que se tomen medidas para resguardar la seguridad de la galería Picón.
Según estimaban, ayer les robaron más de 300 prendas de vestir, incluyendo camperas y remeras, para grandes y chicos.
La policía secuestró en poder de las sospechosas alrededor de once bolsas con ropa. En una batea de escombros, ubicada a la salida de la galería, además se secuestró una navaja, tipo cuchillo de caza que se presume que utilizaron para intimidar a las comerciantes.
COMERCIANTES ATEMORIZADOS
“Las detuvimos con cuchillo, son conocidas en el ambiente delictual, las agarraron in fraganti, y le sacamos gran cantidad de prendas de vestir”, indicó el comisario Mora. Con respecto a la modalidad del robo dijo: “las empleadas, fueron amenazadas y golpeadas, además del robo, van a denunciar penalmente por amenazas y lesiones”.
“Los comerciantes están atemorizados, porque ingresan de forma violenta, manifiestan un montón de amenazas, intimidan. La gente, los comerciantes están bastante atemorizados de esta situación. Eran tres y otras personas. Había menores, la modalidad ya siempre es la misma. Ingresan a los locales, sustraen distintas prendas de vestir y salen corriendo. Y justamente ese tipo de modalidad fue advertida por personal de recorrida y las aprehendieron”, señaló el comisario.
Ante la inseguridad que se vive en pleno centro, Mora analizó: “el centro es amplio, tenemos colaboración permanente de Operaciones Policiales, pero por ahí no da abasto, se sigue trabajando”.
Ayer hasta el segundo jefe de la Seccional Séptima del Máximo Abasolo, Cristian Sartor prestó colaboración en el procedimiento.

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