Lo encontraron deambulando por el barrio Petrolero, mirando sospechosamente las viviendas. Fue interceptado, y su pasado terminó definiendo su futuro. Quedó detenido.
Tras haber mantenido entrevistas con los vecinos del Barrio Petrolero, sito en las calles Andrade, Miguel Cané, Joaquín V. González, expresaron su preocupación por que durante la tarde noche deambulan desconocidos en el barrio, lo que pone en alerta a los vecinos.
Fue así que durante una recorrida, en las calles Miguel Cané y Andrade, observaron a un sujeto caminando y mirando hacia el interior de los domicilios, quien al notar la presencia policial se tornó esquivo.
Ante ello procedieron a su interceptación, siendo identificado y constatando que se trata de un peligroso delincuente y que sobre el mismo pesa un pedido de captura activo, del 2008, ordenado por el Juzgado Correccional Nº 3 del Departamento Judicial de Quilmes por "robos reiterados agravados por el empleo de arma de fuego y por ser en poblado y en banda".
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