Detuvieron a Lucas Tascón en medio de la noche de terror vivida por una familia

Detuvieron a Lucas Tascón en medio de la noche de terror vivida por una familia
Tres delincuentes, todos armados con revólveres, derribaron la puerta de una vivienda de la calle Viamonte en los primeros minutos de ayer y le apuntaron en la cabeza a una mujer, adelante de su hija de cuatro años. También golpearon a su marido mientras les exigían dinero. Los gritos de la niña alertaron a los vecinos que llamaron a la policía.
Miriam es profesora y todos los días lucha para que los jóvenes no dejen de estudiar. Ayer a las 0:15, cuando preparaba actividades para la clase siguiente, su hija de 4 años le pidió leche. Se la sirvió en una taza y luego se dirigió al baño.

En ese momento una fuerte explosión la hizo sobresaltar. La puerta principal de la vivienda de un dúplex de Viamonte 179, a una media cuadra del gimnasio municipal 1, había sido derribada por tres delincuentes. La niña vio entrar a los extraños con armas en sus manos y empezó a gritar.

Sus gritos despertaron a los vecinos. También los ruidos. Es que los delincuentes sacaron a la fuerza a Miriam del baño todavía con los pantalones bajos y la hicieron sentar frente a su hija. Le apuntaron con el arma y le decían: “plata, plata, yo sé qué vos tenés plata acá”.

Los ladrones le repetían que a la nena no le harían nada, pero que les entregara el dinero. Entonces, dos de ellos se dirigieron al piso superior y redujeron a Edgardo, el marido de Miriam. El hombre, que estaba acostado, escuchó los gritos de su hija y bajo corriendo.

En el pasillo se topó con uno de los delincuentes. Para sacárselo de encima, lo empujó. En ese momento todavía no entendía “qué hacía ese tipo allí”, pero la boca de acero de un revólver apoyada en su frente lo frenó.

Otro delincuente le pedía que se quedara tranquilo y que no los mirara. Lo hicieron subir a la habitación y allí lo taparon con una manta, para comenzar a golpearlo.

Envuelto en la frazada, le pegaron y le pidieron plata, “todo sin un insulto”, relató a Diario Patagónico.

Mientras uno lo encañonaba, el otro hurgaba en los cajones. “Los tipos sabían lo que hacían”, contó Edgardo. Al menos dos se mostraban muy tranquilos y uno muy nervioso. Empezaron a juntar elementos electrónicos. Se hablaban, se organizaban, “uno le decía al otro, vos anda acá, vos quédate”.

DETENIDOS

Los gritos y los ruidos ya habían alertado a un vecino de la cuadra que inmediatamente llamó a la policía. Después le contó a Edgardo que no sabía si le estaba pegando a su mujer o qué, pero que alertó al Centro de Monitoreo porque le llamó la atención los ruidos a esa hora, cuando la familia suele ser muy silenciosa.

De ese modo, no tardó en llegar personal de la Seccional Segunda que estacionó el móvil frente a los dúplex. Cuando Edgardo vio entre la oscuridad ingresar el vehículo en contramano, y que el delincuente con el arma se había alejado, rompió el vidrio de la habitación y gritó: “Acá, acá”.

Dos de los tres delincuentes advirtieron la llegada del patrullero y escaparon por el patio, mientras que Luciano Paulo Gauna (18) fue detenido en flagrancia, saliendo de la vivienda con un maletín y un revólver calibre 38, con cinco balas en el tambor.

Edgardo salió al encuentro de los policías y señaló por dónde habían huido los otros dos delincuentes. La policía persiguió a los sospechosos y detuvo a Lucas Rafael Tascón (24) con un revólver calibre 32 cargado con cinco balas y a Juan Manuel Espina (22). Ambos fueron aprehendidos a pocas cuadras de la vivienda asaltada, en las inmediaciones de las calles Aristóbulo del Valle, Santiago del Estero y Uruguay.

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