Hace seis días que César “Gallego” Ramírez era investigado por la policía tras recibir una denuncia por presuntas amenazas con arma de fuego contra un hombre que había adquirido un auto.
Los indicios que pudo observar Diario Patagónico en el lugar del procedimiento concretado sobre Congreso y Cerro San Bernardo, daban a entender que se trataba de un cobrador de una empresa de ese rubro. A pesar de ello se presume que dicha empresa sería ficticia.
Todo se inició cuando el lunes la Seccional Quinta recibió la denuncia de un hombre que aseguró haber sido amenazado en forma verbal, telefónica y con arma de fuego por César Ramírez, alias “Gallego”, precisaron las autoridades policiales.
Según se investiga, la víctima había comprado un vehículo y luego habría comenzado a ser acechado por el presunto cobrador. Se desconoce si el cobrador fue contratado por el vendedor del auto.
Ramírez fue denunciado y se inició un seguimiento para conocer sus movimientos presuntamente ilícitos.
En ese marco, la Brigada de Investigaciones solicitó el jueves al fiscal Ricardo Carreño una orden de requisa al domicilio del sospechoso, ubicado sobre calle Antonio Morán 571, en el barrio Abel Amaya.
Es más, el viernes la policía siguió con las diligencias, debido a las pruebas obtenidas y se requirió la detención del supuesto cobrador. Pero tanto el allanamiento como la detención fueron denegados por la Justicia ya que la denuncia de la víctima no era suficiente, argumentaron desde la fiscalía a la policía.
“Supuestamente este señor se dedica a las cobranzas particulares de venta de vehículos. Es un cobrador con apriete por los elementos que tenía dentro del vehículo”, explicó el segundo jefe de la Seccional Quinta, Waldemar Ferreira.
CON HANDIES Y CHALECO POLICIAL
Ramírez se habría dirigido ayer a la casa del propietario del auto en cuestión y lo habría amenazado con un arma de fuego, por lo que la víctima dio aviso a la policía.
De esa forma, sobre el final de la avenida Congreso, se interceptó el Chevrolet Astra con vidrios polarizados en el que se movilizaba el sospechoso.
Lo curioso del operativo fue que la puerta del conductor tenía un pequeño logo amarrillo con la inscripción de la supuesta empresa de cobranzas. El propio Ramírez también tenía un logo similar pegado en su campera de cuero de color negro y el logo también aparecía en los equipos de telecomunicaciones que llevaba.
En la requisa del Astra -dominio FCK 688- propiedad del detenido, “a simple vista se observaba un arma de fuego tipo pistola (calibre 22), un chaleco antibalas que podría pertenecer a alguna fuerza, un garrote, guantes y dos handies del tipo policial”, detalló Ferreira.
Respecto del operativo y las controversias con la Justicia, el jefe de la Unidad Regional, comisario inspector José de la Cruz Castillo sostuvo: “la policía tiene que seguir trabajando. Toda una comunidad espera que la policía siga trabajando y así se ven los resultados”.
El jefe policial reflexionó: “después se irán puliendo las relaciones y ver quién se equivocó. Somos claros que la policía hizo bien las cosas y ver quién puede poner un poco más de empeño en la situación”.
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