Se escondía por las noches en una fábrica de ladrillos y durante el día en el monte. Fue encontrado deshidratado.
La orden de captura la había librado el Juzgado del Crimen de Primera Nominación y el hombre era intensamente buscado desde hace algunos días.
Finalmente el trabajo de los investigadores dio sus frutos cuando encontraron al hombre escondido en una fábrica de ladrillos, en la zona rural a unos 4 kilómetros de Añatuya. Según fuentes cercanas a la investigación, en ese lugar es donde aparentemente iba por las noches para refugiarse de las inclemencias del tiempo y otras amenazas.
Abandono
El individuo se escondía en la espesura del monte en horas del día, comía algunos frutos de la naturaleza y era el único alimento que tenía a su alcance.
Efectivos que participaron en el operativo precisaron que al momento de la detención se encontraba en estado de abandono y presentaba signos inequívocos de falta de alimentos y de hidratación.
Su estado no fue impedimento a la hora de pretender fugarse al advertir la presencia policial, ya que salió corriendo en dirección al monte y los efectivos debieron perseguirlo varios metros hasta darle alcance antes de que ingresara a los matorrales.
Pistas
Personal de la Brigada de Investigaciones y de Criminalística de la Departamental 13, lo buscaban denodadamente en la zona rural, sabían que tenía el escondite en medio del monte.
Por ello es que la noche del lunes se internaron en el lugar y esperaron sigilosos hasta que el hombre se acercó a una pieza donde guardan herramientas de trabajo los empleados de la fábrica de ladrillos, y allí en la oscuridad de la noche pudieron apresarlo y trasladarlo hasta la dependencia policial.
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