El ex comisario Víctor Lisandro y el comisario Manuel Sosa quedaron detenidos tras prestar declaración ante el Fiscal de Instrucción de la X Nominación, Guillermo Herrera, en el marco de la investigación que se lleva adelante que data de octubre de 2012.
La medida dispuesta por el fiscal se produce en el marco de la investigación que se lleva adelante, que data de octubre de 2012, en donde se denunció que tanto Lisandro como Sosa disponían servicios adicionales en horarios de trabajo, lo que está prohibido; sin embargo, de esa forma lograban un ingreso extra de dinero.
En el expediente figuran numerosas declaraciones testimoniales en donde se certificaría el manejo espurio de los servicios.
Más de 20 testimonios certificaron los manejos irregulares en el área de Patrulla Urbana. El fiscal Herrera había dispuesto el archivo de la causa en el mes de agosto del año 2012, pero, luego del aporte de las pruebas por parte de la Jefatura policial, decidió reabrir la investigación e imputando a los jefes policiales.
De acuerdo a la información a la que accedió EL SIGLO, todo comenzó a investigarse el año pasado luego de que trascendiera que en los registros de la Patrulla Urbana, los oficiales figuraban con paradas en distintas esquinas del microcentro. Pero, si alguien intentaba ubicarlos, tenía que dirigirse a bancos, oficinas públicas o locales comerciales, ya que estaban -según la denuncia- prestando servicios adicionales en horas de trabajo.
Esta irregularidad llegó a oídos del Jefe de Policía, Jorge Racedo, que informó la anomalía al Ministerio de Seguridad Ciudadana, abriéndose inmediatamente una investigación que demandó dos meses.
Así se pudo comprobar que personal de la Patrulla Urbana realizaba servicios adicionales en horario de trabajo, y que los destinos habían sido dados por los propios jefes de la dependencia.
Racedo no tuvo opción y desplazó a los comisarios Víctor Lisandro y Manuel Sosa, jefe y subjefe de la Patrulla Urbana.
Los oficiales figuraban en los registros con su horario de entrada y la esquina que tenían asignada como parada, pero no constaba su salida. Fueron al menos tres los casos que se detectaron en aquella oportunidad y los uniformados involucrados al ser consultados por la Justicia dijeron que sus jefes les habían ordenado cumplir la jornada como servicio adicional.
El desplazamiento de los comisarios, según el jefe de Policía, se realizó para evitar que entorpezcan la investigación.
Fuentes tribunalicias informaron, además, que al menos uno de los agentes involucrados en esta irregularidad habría denunciado a Lisandro en la Justicia aduciendo que era obligado a cumplir otras tareas en su horario de trabajo.
Los servicios adicionales son tareas que realizan los policías fuera de su horario de trabajo, algunas veces a través de convenios con la división Servicios Adicionales, y otras veces por cuenta de los policías, que acuerdan con los comerciantes.
Así, los policías que custodian partidos de fútbol o eventos especiales, como recitales, lo hacen a través de un servicio adicional, que no es obligatorio. En ningún caso pueden realizarlo cuando están en horario de trabajo", explicó el jefe de Policía.
En la Patrulla Urbana trabajan 160 policías, que tienen a su cargo la custodia de las calles del microcentro.
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