El lago está sucio, las fuentes no funcionan y faltan luminarias y bebederos.
La lista de falencias continúa. Entrar al parque para usar sus instalaciones tampoco es aconsejable: los baños no tienen surtidores ni cloacas. Cada tanto el personal de sanitarios los tiene que cerrar porque colapsan los pozos negros. Y los que deciden ir a hacer deportes o pasear sólo tienen dos bebederos sin desagüe, por lo que se inunda todo alrededor cada vez que son usados. A esto se suma la gran cantidad de luminarias que no funcionan o no tienen focos.
"Lo que pasa es que no hay suficiente personal", dijo a modo de explicación el encargado de la sección de limpieza del parque, Nicolás Molina. Según este empleado, que trabaja en el lugar desde hace más de 20 años y conoce todos sus problemas, tendría que haber unas 25 personas trabajando allí, pero solamente hay 10, y 2 de ellos están de licencia. Según Molina, el aumento de personal solucionaría muchos de los problemas que tienen ahora, ya que, al ser tan pocos, cuando terminan de limpiar ya está todo sucio de nuevo. "La gente es muy sucia. Los fines de semana nos cansamos de sacar bolsas de basura", comentó el empleado y, a modo de ejemplo, citó a los encargados de los carritos de choris y panchos que tiran todo el aceite y la grasa que descartan en los espacios verdes del parque y secan las plantas y el pasto.
Pero el problema parece ir más allá de un aumento de personal para limpieza. "El lago fue construido sin un desagote. Hace 12 años se le cambió el agua y desde entonces esto no se hizo nunca más. Ahora lo único que podemos hacer es limpiarlo manualmente en un bote", dijo Molina. El tema de las fuentes es otro de los problemas más importantes. Según Molina, "las cañerías, que son de hierro galvanizado, están todas podridas y pierden agua por todos lados. Para ponerlas a funcionar hay que cambiarles todos los caños".
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