La víctima tenía quemaduras de cigarrillos en el tórax. El ataque habría sido perpetrado hace varios días por otros detenidos. La denuncia fue motorizada de oficio por la fiscal Julia Rivoira a partir de las manifestaciones de otro interno.
Fue otro detenido el que dio el aviso. Le dijo al juez que su compañero de celda no estaba bien, que otros internos lo habían torturado, que tenía decenas de marcas de quemaduras de cigarrillo en el tórax. Entonces el juez lo llamó y ayer el hombre de 60 años le confirmó lo que ya sabía: que tres personas que solo estuvieron una noche lo atacaron en la alcaidía policial.
El hecho ocurrió hace varios días en la alcaidía policial de Concordia. A partir de los dichos de un interno, la fiscal Julia Rivoira investiga si un hombre, al que llamaremos J.A.O., fue torturado con quemaduras de cigarrillo. La víctima le confirmó ayer al juez de Garantías Alberto Funes Palacios lo que otro interno ya le había dicho antes: que las torturas fueron infligidas por tres personas, a las que no conoce pero que describió físicamente, y que solo pasaron una noche en la alcaidía.
“Lo que él cuenta es que tres personas que ingresaron por la tarde y se fueron al otro días lo redujeron y le aplicaron muchísimas quemaduras de cigarrillos. Fue brutal, algo hecho con saña”, graficó el abogado defensor Rafael Briceño.
La fiscal Rivoira no admite que se tratara de un accidente y menos después de que un médico forense constatara las lesiones en el cuerpo del hombre. Si bien por el momento se desconoce quienes pudieron haber sido los autores de las torturas, el Ministerio Público está a la espera del informe de las autoridades policiales respecto de quiénes fueron los internos que se alojaron la noche en que ocurrió el hecho en la alcaidía.
El abogado Briceño consideró que “es fácil identificar a los agresores; la Policía tiene registros de las personas que fueron detenidas ese día y también hay cámara de seguridad; después habrá que ver si este hombre los reconoce, porque no hay que olvidar que está preso y que la vida en prisión tiene ciertos códigos”, enfatizó en declaraciones a El Diario.
El hombre de 60 años está acusado de abuso sexual y había sido detenido tres días antes del ataque en la alcaidía policial por incumplir con las condiciones del arresto domiciliario preventivo que se le había otorgado en esa causa.
Su excusa fue que su hijos menor, de 5 años, necesitaba atención médica y él salió –sin avisar– para llevarlo al hospital. Pero luego se fugó del hogar y se mantuvo dos días prófugo hasta que fue localizado en la casa de un pariente. Por ese desaire le impusieron una prisión preventiva de 90 días y fue enviado a la alcaidía policial, donde tres días después de su llegada fue torturado por los otros internos.
Luego del ataque J.A.O. fue derivado a la Jefatura Departamental, pero ayer su abogado solicitó que sea devuelto a la alcaidía porque en la sede policial estaba “pasando mucho frío y no se le garantizaban las condiciones mínimas de higiene”. Por su parte, el hombre aseguró ayer ante el juez Funes Palacios que mantenía una “buena relación” con los demás internos, algo que fue confirmado por la delegada penitenciaria, quien señaló que J.A.O. no era un interno conflictivo ni tenía problemas con los demás alojados en la alcaidía policial.
Mientras la investigación por el ataque continúa su curso, el hombre está imputado y la causa por abuso sexual se tramita por el nuevo Código Procesal Penal que rige en Concordia. Esa causa está a cargo del fiscal Darío Mautone.
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