Fue descubierto por científicos del Conicet y la UNCo el martes pasado en la zona de Bahía Serena. Los análisis confirmaron que se trata del alga invasora, hallada por primera vez en un lago.
Es la primera vez que esta especie de alga invasora se descubre en un lago. “Lamentablemente, hasta donde nosotros sabemos, es el primer caso en un lago. La detectamos esta semana en una zona de Bahía Serena, a través de una mancha color dorado hacia marrón visible y a simple vista. Sacamos las muestras y se trata de Didymosphenia”, explicó Gustavo Baffico, del Grupo de Estudio de Calidad de Aguas y Recursos Acuáticos (Gecara).
“Nos notificaron de la presencia del alga en Bariloche. Hasta ahora se había encontrado en ríos, que es lo que se esperaba. Creíamos que era difícil hallarla en un lago, pero es el primer diagnóstico confirmado que se realiza en el país”, explicó Leonardo Molinari, del Centro de Ecología Aplicada de Neuquén (CEAN).
“No se hizo aún un relevamiento en el lago, apareció esto de forma visible y es el primer registro. De ríos se sabe muy poco, así que de lago también. No está muy claro”, explicó Baffico.
Según datos del CEAN, en la provincia de Neuquén se detectó en noviembre de 2011 por primera vez el alga “moco de roca” en ambientes de la cuenca del río Collón Cura. Se estableció su distribución sobre el río Chimehuin (cerro Los Pinos) desde la zona de su confluencia con el río Quilquihue hasta la confluencia con el río Collón Cura. Para este último, desde la zona de la Confluencia hasta unos 30 kilómetros aguas abajo. Estudios más recientes indicaron que amplió el área de distribución en la cuenca, no sólo en los ríos previamente afectados sino que también se detectó en el río Malleo. También sobre el río Collón Cura, en la Rinconada.
Sobre el Chimehuin -a la altura del cerro Los Pinos- el alga ya afectó al 60 por ciento de las piedras del fondo del río. “Están tapizadas por las algas. Pero no llega a ser una floración porque para ello tiene que tener más de dos kilómetros de longitud la mancha completa”, explicó Molinari. Luego se comprobó que el alga se trasladó aguas abajo en la zona denominada Balsa Vieja, sobre el Collón Cura.
Neuquén cuenta con una red de vigilancia compuesta por 40 puntos de identificación. “Ya hemos hecho el cuarto muestreo. En el caso que uno de positivo, hacemos un seguimiento de esa mancha. Se hace en los puntos que son más vulnerables a recibir el alga”, dijo Betina Laurenzano, directora general de Fiscalización Hídrica, de la Dirección Provincial de Recursos Hídricos de Neuquén.
“Es una situación muy compleja. Es alarmante que se haya detectado en la Patagonia. Todo organismo que tiene un crecimiento explosivo y que no se sabe como erradicarlo, lo que hay que trabajar es en prevenir que se expanda. Es necesario educar a la gente en este sentido”, explicó Laurenzano. Y agregó: “No hay nada científico que haya comprobado que algo la mate o que consiga disminuir su crecimiento”.
“Lo que se ha visto en algunos casos es que tuvo un desarrollo explosivo y la dinámica fue que tapizó todas las piedras y el fondo de del río. Así, desplaza a especies como larvas de insectos y carocolitos. Son muy pocas las especies de peces que comen algas, en el caso de las truchas de la zona se alimentan de insectos y caracolitos”, explicó Baffico. Y agregó: “En principio se pensó que destruía todo. Pero depende de cada ecosistema. En algunos lugares se llegó como a una especie de equilibrio una vez que está instalada. Se queda en una situación, digamos, de estabilidad. O sea que no produjo siempre ejemplos catastróficos”.
Según un informe del CEAN, la capacidad del alga invasora de impactar sobre ecosistemas de ríos y arroyos destacan “su carácter invasivo y hacen que se la considere como una importante problemática a escala global”.
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