La fuerza realizó más de diez allanamientos simultáneos y secuestró numerosa documentación de prueba. Se trata de jóvenes de República Dominicana y de Perú. Los delincuentes les retienen los DNI. Descubren vinculación con el tráfico de estupefacientes.
La Gendarmería nacional, tras un compromiso asumido por la fuerza, se encarga de llevar adelante investigaciones relacionadas con mujeres de otros países que ejercen la prostitución dentro de nuestra provincia. Por otro lado, la División Trata de Personas de la provincia, ha iniciado una pesquisa paralela, para establecer cómo llegaron hasta el país.
De acuerdo con lo que señalaron calificadas fuentes ligadas a la investigación, un lupanar ubicado en el sur de la provincia y otro, ahora clausurado, ubicado sobre la ruta 1 en la ciudad de La Banda, se detectó que mujeres de Perú y República Dominicana estaban ejerciendo la prostitución, inclusive se hicieron allanamientos en pos de encontrar a las trabajadoras sexuales, pero los intentos fueron infructuosos.
Son dos las cuestiones por las que la fuerza federal ha puesto la mira sobre las extranjeras. Según explican las fuentes las mujeres podrían ser la punta del ovillo para llegar hasta las cabezas de una red dedicada a vender mujeres en casas de tolerancia, no sólo en Santiago, sino en varias provincias La otra sospecha es que todas estas mujeres podrían estar residiendo ilegalmente en el país, por lo que correspondería su deportación.
“En República Dominicana viven 10 millones de personas, hay mucha pobreza e inclusive miseria extrema, lo que no hay es mucha gente con dinero para pagar un pasaje a la Argentina”, explicó uno de las investigadores a EL LIBERAL. “De ahí es simple deducir que las mujeres llegan acá traídas por alguien, algunas ejercen la prostitución por voluntad propia, otras con la esperanza de volver al país del que vinieron engañadas”, agregó.
El pesquisa reveló que la mayoría de las mujeres, particularmente las de Perú llegan al país con la promesa de otro trabajo, pero en el lugar se dan cuenta que deben prostituirse. “La mayoría se niega, pero el reclutador sabe a quién trae, las dejan abandonadas a su suerte y las mujeres terminan accediendo a prostituirse, una vez que comienzan para ellas es muy difícil salir”, contó.
Por último, las investigaciones apuntan a los hombres encargados de “colocar” a las mujeres en los prostíbulos, que suelen retenerles los documentos e inclusive golpearlas diariamente.
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