Horas antes de la tragedia en la playa, salieron a bailar. Cuando volvieron encontraron rejas y una ventana rotas
No era la primera vez que estos trece amigos amigos compartían las vacaciones en un lugar de la Costa, pero las de este año se cerraron mucho antes de lo previsto, y con un sabor amargo. Es que delincuentes ingresaron en la casa que habían alquilado en Villa Gesell, donde aprovecharon su ausencia para llevarse de todo. Hasta ropa. Y hablamos de mucha. Después de semejante experiencia, el grupo se dispersó. Es que todos decidieron abandonar ese chalet ubicado en 119 y 6 por el que habían pagado 18.000 pesos por la primera quincena de enero, pero algunos de los jóvenes -todos juegan en la categoría menores de 20 años del club de rugby Los Tilos- se quedaron en la Costa aprovechando la presencia de algunos familiares. Otros volvieron a La Plata masticando bronca. Entre estos figura Marco Fratebianchi, de 20 años, quien en diálogo con EL DIA resaltó que su historia no se trató de un hecho aislado. “Cuando fuimos a denunciar nos enteramos de que esa misma noche habían ocurrido otros 30 robos, incluido uno en un hotel”, recordó. EL PEOR BROCHE DE UNA SALIDA El robo ocurrió en la madrugada del jueves pasado, horas antes de la tragedia que enlutó a esa playa. “Yo había llegado días antes. Y para entonces ya estábamos todos. Fuimos a bailar y cuatro de nosotros volvimos a las 7.30 de la mañana”, relató Marco. Se encontraron con la peor de las sorpresas: una ventana y sus rejas estaban rotas y el interior de la amplia vivienda convertido en zona de desastre. Es que lo intrusos habían revuelto cada ambiente en busca de dinero, elementos de electrónica y todo lo de valor. “En mi caso, tuve la precaución de dividir la plata, pero a algunos les sacaron hasta 3.000 pesos”, reveló Fratebianchi, por lo que, en total, la banda se habría alzado con más de 16.000 pesos. A la indignación por el robo se le sumó la que les provocó a las víctimas el saber que la mujer que les alquiló el chalet, que “vive del otro lado del mismo jardín”, salió indemne del accionar delictivo. Es más, dijo no haber “escuchado nada raro”, pese a que los intrusos debieron usar herramientas especiales por un buen rato para forzar las rejas. Después de relevar las pérdidas e “invertir” algunas horas en la comisaría para radicar la denuncia, los damnificados se abocaron a gestionar la devolución del dinero que habían pagado para alquilar esa casa que no llegaron a disfrutar. Consiguieron recuperar “4.000 pesos”, concluyó Marco.
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