Así destruye un basural la calidad de vida

Así destruye un basural la calidad de vida
Lo primero que molesta es el mal olor. Pero vivir cerca de un vaciadero puede acarrear severas consecuencias en la salud, desde eccemas y diarreas hasta dengue, hepatitis o cáncer. Las alimañas que se reproducen allí transmiten más de 200 enfermedades. Barrios rodeados de residuos .
Mientras que para algunos la experiencia más cercana con la basura es el tacho que está en la cocina, a otros les sucede todo lo contrario. Viven rodeados de los residuos ajenos (a veces hasta de sus mismos vecinos) y respiran podredumbre. Cuando tienen la suerte de que levantan ese vaciadero a cielo abierto, al rato los carros o las motos se ocupan de llenarlo.

Esto le sucede a los vecinos de los barrios-parque Los Vázquez y Terán, que como división política tienen a la calle Miguel Lillo. A la altura del 1800 esa arteria deja de estar pavimentada y la basura reemplaza lo que debería ocupar el hormigón. A veces la limpian, como ayer, pero en el aire sigue flotando el olor a restos en descomposición.

A metros

¿Convivir con un basural puede generar enfermedades? Sí. Quizás no tantas o no tan graves como otras fuentes contaminantes, como puede ser el producto de la combustión de los hidrocarburos que emanan de los caños de escape, el humo de la quema de cañaverales o los gases que despide el plástico cuando se lo incinera, explica Juan Carlos Luján, licenciado en Química y Phd en Filosofía de las Ciencias. Los gases que se elevan en el ambiente son altamente cancerígenos.

Sin embargo, vivir a metros de un basural no es gratuito. Entre las consecuencias posibles están el asma, el cáncer infanto/juvenil, la disrupción endocrina y los problemas del neurodesarrollo. Esto lo consigna un trabajo realizado por Lilian Corra, de la Asociación Argentina de Médicos por el Medio Ambiente (Aaamma). Jorge Medina es médico clínico de un caps de Alderetes y explicó que las patologías que más se atienden como consecuencia de la basura son las infecciones respiratorias (resfríos, catarros, neumonitis en los niños), problemas gastrointestinales (diarreas) y eccemas o piodermitis (causada por bacterias), que se presentan en la capa más superficial de la piel. "Los chicos juegan cerca de la basura, vuelven a sus casas y no se lavan las manos. Luego van a comer y ese virus ingresa al organismo produciendo diarreas", comentó el médico.

Si entre los desechos hay jeringas o cualquier otro residuo patológico -agrega- existe el riesgo hasta de contraer hepatitis o HIV.

Los bichos

Otro problema es que los basurales son el sitio ideal para que se reproduzcan insectos que son vectores de enfermedades: moscas, alacranes, escorpiones, pulgas, chinches, ratas y gusanos. Según los datos del trabajo de Corra, hay descriptas cerca de 200 enfermedades causadas por estos insectos.

Entre ellas, fiebre amarilla, paludismo, dengue, leptospirosis (la bacteria leptospira vive en ambientes húmedos que están contaminados con orina de ratas) y hantavirus (el contagio se produce por exposición a heces secas de roedores infectados).

"La mosca es un peligroso transmisor de enfermedades como cólera, tracoma, tuberculosis y disentería", añade el estudio.

Muchas de estas enfermedades se producen cuando el contacto con el basural es cercano, crónico y ese espacio es un lugar en el que los habitantes caminan, trabajan o juegan.

El licenciado Luján explica que una de las cosas más peligrosas en un basural es cuando se lo quema. "Las tapitas de gaseosa son de PVC y tienen cloro orgánico. Cuando se incineran liberan productos clorados, como dioxinas y furanos, que son muy tóxicas. Las tapitas no deberían ir a la basura", advirtió.

Según el profesional, separar la basura o adoptar una cultura ecológica no debe venir del vecino, sino de los municipios.

Pocas esperanzas

Ayer los vecinos de Miguel Lillo al 1800 festejaron, a medias, el trabajo de la excavadora, que necesitó dos camiones y varios empleados para levantar todos los desechos. A medias porque saben que en cuestión de horas puede formarse otra vez. Ya pasó otras veces, comentan. "Dale hasta la tarde y ya van a volver a pasar los carros tirando basura", dijo un vecino que no quiso dar su nombre. Parece que no se había equivocado, porque mientras hablaba un carro cruzó a paso lento por la cuadra, pero no se animaron a tirar las bolsas porque en la esquina un policía los miraba.

Desde que abrieron esa cuadra, en 2006, la basura se apoderó del tramo. Ayer, si bien el paisaje era distinto, el olor inconfundible de los residuos sobrevolaba las manzanas vecinas. No se trata de un lugar inhóspito, lejano: está a una cuadra de la avenida Independencia y a pocas del centro de la ciudad.

¿CÓMO AFECTA?

LOS VECTORES

En la basura viven moscas, ratas, mosquitos, alacranes, pulgas y gusanos, que pueden causar fiebre amarilla, paludismo, dengue, leptospirosis. hantavirus, cólera, tracoma, tuberculosis y disentería.

LA PIEL

Eccemas y piodermitis.

LOS PULMONES

Puede generar infecciones en las vías respiratorias: asma, resfríos, catarros o hasta neumonitis en los niños.

SISTEMA DIGESTIVO

Los virus entran en el sistema digestivo si las manos no están bien lavadas y producen diarreas.

"Hasta que pavimenten"

Sergio Fuenzalida es policía del servicio adicional y ayer al mediodía estaba en la esquina de Miguel Lillo al 1800, cuidando que no tiraran basura. Según le dijeron en pocos días van a pavimentar. Mientras tanto, habrá guardias de 8 a 20.

"No podemos ser un depósito"

Cristina Vallejo contó que las máquinas llegaron a las 9 y limpiaron todo. "La basura ocupaba hasta la mitad de la calle que cruza Miguel Lillo. Es una desgracia, no podemos ser un depósito. Seguro que limpio no dura mucho", pronosticó.

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