Los vecinos del playón donde reposan 23.000 vehículos piden que les den la chatarra para venderla. Se trata de rodados que llevan más de 40 años abandonados. Como parte de la limpieza del predio, se ha pensado que los camiones 0 km se envíen a las cárceles.
Los hay de todo tipo. Modelos históricos y destrozados, modelos nuevos y relucientes. De alta gama y hasta exóticos. Todos llegaron al lugar de la misma forma: secuestrados o decomisados en distintos operativos judiciales. Allí reposan, como si fuera un cementerio de autos, vehículos destartalados con otros lujosos (que, generalmente, son lo que se considera "autos mellizos").
Desde hace años las autoridades del Ministerio de Seguridad y de la Justicia mendocina están buscando una solución para descomprimir ese enorme playón y esta semana se anunció la inminente destrucción de 500 vehículos que ya no pueden ponerse en circulación nuevamente ni ser rematados.
"En vez de destruirlos podrían dárnoslos a quienes vivimos por acá, venderlo a un precio razonable como chatarra o para desguace. Yo hago carros y me serviría muchísimo", indicó uno de los vecinos del barrio Alto Mendoza que tiene su casa pegada a uno de los muros de la playa.
Es tan extenso el predio que además de ese barrio limita del lado Oeste con La Favorita y otros asentamientos; al Este -separado por una calle- con El Libertador.
"Nosotros estamos contentos con la playa acá y agradecidos. Gracias a ellos tenemos agua y luces. Ahora nos han dicho que van a poner dos reflectores y eso está bueno, porque de noche es muy oscuro acá", contó Lucas, vecino del asentamiento El Libertador.
En la parte alta de la zona, precisamente en el límite con La Favorita, los vecinos consultados coincidieron en que hasta hace unos meses era muy común que la gente intentara escalar paredes y meterse al lugar para hacerse con distintas autopartes.
Crecimiento
La Playa San Agustín es el lugar al que van a parar todos los autos, motos y camionetas decomisados en la mayoría de los allanamientos y procedimientos judiciales que se desarrollan en el Gran Mendoza.
Allí hay desde vehículos sin papeles hasta aquellos que tienen su número de chasis o de alguna autoparte alterada. En una reunión que mantuvo con diputados de la comisión de Obras públicas, el coordinador de Políticas Públicas del Poder Judicial, Raúl Vicchi, indicó que 85% de los rodados que ahí reposan son jurisdicción del Poder Judicial.
"Todos estos bienes son fruto de las actividades delictivas que produjeron a través de los años una acumulación de vehículos de tal naturaleza que hay más de 20 mil que son propiedad del Poder Judicial y tienen que ser destruidos por su condición, porque no pueden ser reinsertados al sistema nacional, o bien tienen que ser vendidos por remate público, según las circunstancias de cada uno de ellos", dijo Vicchi en la reunión.
Además resaltó que hay 500 que ya están listos para su destrucción. "Hemos empezado todo el proceso en conjunto con el Ministerio de Seguridad. Estos vehículos van a destruirse en una máquina que tiene que ser licitada por el mismo Ministerio y puesta en funcionamiento dentro de la misma zona de la playa", especificó el ex intendente radical.
La calle por la que se llega a la entrada principal del predio ya está asfaltada, a diferencia de lo que se veía en el lugar hasta hace un par de años. Es que el tránsito de patrulleros, camionetas de la Policía y grúas, es permanente.
"Primero vemos los autos en el noticiero y después los vemos pasar por la puerta de nuestra casa", agregaron dos vecinos del Alto Mendoza. "Todos los días pasan autos, especialmente el jueves a la noche porque vienen con muchos que secuestran corriendo picadas", continuaron.
En el ala Este de las inmediaciones de San Agustín, en general, los vecinos viven tranquilos. "Está bueno que esté acá. Nos parece bien que se empiece a limpiar, porque hay muchos autos que ya ni sirven y son una mugre. Por ahí estaría bueno que parte de ese terreno se destinara a construir casas o aprovecharlo. Si en vez de destruir todo eso lo vendieran como chatarra, podría sacarse mucha plata", contó por su parte Jaquelina, otra vecina del asentamiento El Libertador, separado apenas por una calle de la entrada a la playa.
En ese conjunto de casas no hay agua ni electricidad, por lo que se abastecen de ambas cosas con los servicios que tiene San Agustín.
"Antes había mucha gente de la zona que se metía a robar partes de los autos, pero ahora se ha calmado un poco y está más tranquilo. Si te fijás más arriba, ahí todavía hay gente que trata de meterse. Es gigante, no termina más la playa", siguió un grupo de vecinos del mismo barrio.
El olor a nafta y a aceite, además de lo que contaminan al aire libre, es otro de los detalles que no pasan por alto estas familias (viven unas 50 en El Libertador). Sucede que, entre tantos autos prácticamente inservibles, hay fugas de ambos líquidos. "Hace un tiempo hubo un incendio chiquito en el lugar. Además de esa contaminación hay muchísimos pericotes", recordaron.
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