El violento temporal de viento que se mantuvo durante prácticamente toda la jornada del lunes -tornándose más violento desde las 18 horas en adelante- y que continuó con gran intensidad hasta la madrugada del martes.
Provocó grandes destrozos en viviendas particulares, con voladura de techos y paredes en construcción literalmente arrancadas de sus cimientos, el vuelco de al menos tres camiones y sus acoplados, que no lograron soportar las ráfagas pese a las cargas que transportaban, innumerables voladuras de chapas, quebradura de gruesas ramas de árboles, palmas derribadas y otras a punto de caer y la caída de grandes carteles publicitarios, lo que disparó el alerta sobre el peligro de marquesinas aéreas que, en estos casos, ponen en peligro a circunstanciales peatones.
El secretario de Seguridad, Carlos Marsó, señaló ayer que el viento registró ráfagas de hasta 135 kms./hora -medida por equipos propios de Defensa Civil-, intensidad que se mantuvo en sus momentos más intensos en una media superior a los 100 kms. y que variaban entre 105, 110 y 122 kilómetros por hora, de acuerdo a los diferentes lugares donde se registraba.
La situación mantuvo en alerta a todo el personal de Defensa Civil, de Seguridad y hasta de Obras Particulares, quienes por momentos se vieron superados ante los reclamos por las consecuencias del intenso viento, trabajos de socorro que en muchos lugares de la ciudad debieron realizarse a oscuras, ya que la salida de servicio de cinco alimentadores de energía dejó a diferentes sectores sin energía eléctrica, incluido el sector donde se encuentran los talleres de Crónica, lo que demoró la salida del diario.
Violentas ráfagas
Las particularidades geográficas de zonas urbanas y suburbanas, hicieron que el viento se sintiera con mayor violencia pese a registros que parecían ‘menores’ pero que se ubicaban sobre los 100 kms. horarios, lo que provocó que las ráfagas volaran techos completos y hasta el vuelco de pesados vehículos o sus acoplados, como el registrado en cercanías del barrio Astra que llegó a cortar el tránsito sobre Ruta 3 hasta que se procedió al retiro de parte del equipo siniestrado.
Otros dos casos similares se registraron en cercanías de La Lobería, zona donde los camiones quedaron recostados al costado de la ruta aunque, cabe señalar, no se registraron lesionados de gravedad, salvo los lógicos golpes dentro de las cabinas.
Por otra parte y mientras ayer continuaba la asistencia a vecinos afectados por el viento, tanto desde distintos sectores municipales como de las cuadrillas de la SCPL, se desató la polémica por la caída de grandes carteles y las responsabilidades -si corresponden al Estado o los particulares- por eventuales consecuencias contra personas o bienes de otros vecinos.
Más allá de esta situación puntual, por la que se llegaría a revisar alguna ordenanza municipal, lo cierto es que toda la cartelería de la ciudad se ha visto afectada por la violencia y permanencia del temporal de viento, por lo que debería realizarse una urgente tarea de mantenimiento por parte de comerciantes y empresarios, para asegurar aquellos que ‘se aflojaron de sus soportes’ como consecuencia de las ráfagas.
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