En la Primaria 29, de Tolosa, rompieron mobiliario, puertas, revolvieron papeles y pintaron leyendas ofensivas
Los vándalos no se toman vacaciones. En las últimas horas, ingresaron a la sede de la Escuela Primaria Nº 29 de Tolosa, hicieron destrozos, dejaron pintadas intimidatorias y se llevaron netbooks que pertenecen a los alumnos del anexo de la Secundaria 11 que comparte la sede con los estudiantes de la primaria. El caso puso otra vez en primer plano la vulnerabilidad de los establecimientos educativos. Maite Coradazzi, jefa regional de Inspectores, dijo que “el edificio afectado fue el de 25 entre 526 y 527. No se sabe por dónde ingresaron porque hay varias aberturas destruidas. Al parecer, tuvieron mucho tiempo para actuar. El colegio está desprotegido porque en los alrededores no está poblado, ya que hay distintas dependencias que por estos días de verano están sin actividad”. Según las autoridades, el golpe habría sido perpetrado con cierta premeditación. “En ese colegio funciona un centro de actividades juveniles, los sábados de 10 a 14, razón por la cual han ingresado entre la tarde del sábado y todo el domingo. Es un tema que está investigando la policía y la justicia”. SIN ALARMAS Esta sede escolar de Tolosa no tiene alarmas, como así tampoco sereno. No es la primera vez que sufre un golpe de esta naturaleza en los últimos años, recordaban ayer en el barrio donde ocurrió el episodio. Según el primer relevamiento que se realizó en la sede escolar atacada “hubo mucho destrozo: aberturas, oficinas administrativas, algunos salones. También dejaron mensajes con fuerte carga de insultos e intimidación. Algunos, según las fotos que trascendieron, fueron directamente realizados hacia las autoridades del colegio. El colegio no funciona como sede de Escuela de Verano, por lo que está cerrado la mayor parte de las jornadas. Al lugar concurren auxiliares para llevar a cabo tareas de mantenimiento, de manera de dejarla en buenas condiciones para el inicio del ciclo lectivo de este año. En un repaso realizado por Coradazzi, se pudo saber que rompieron cerraduras, puertas y papeles administrativos que son de importancia para el colegio. A su vez, se llevaron cerca de 30 netbooks, que deben quedar en los establecimientos educativos durante el receso escolar porque no pueden portarlas los alumnos como ocurre durante el ciclo escolar, por una expresa resolución de la cartera educativa. En esta oportunidad, se indicó , “sólo se llevaron las máquinas. No faltaron los servidores ni las matrices informáticas que permiten el funcionamiento de las neetbooks, como ocurrió en otras oportunidades. En la sede de 25 entre 526 y 527, en las inmediaciones del Estadio Unico, este fin de semana también se rompieron numerosos elementos de uso escolar y dejaron leyendas ofensivas. PANORAMA DESOLADOR También arrojaron basura y revolvieron distintas dependencias, lo que dejó un panorama desolador en el colegio de Tolosa, al que concurren 500 alumnos en la Primaria 29 y unos 300 alumnos en el anexo de la secundaria. “Las leyendas provocaron un profundo dolor en todos los que conocemos este colegio, sobre todo porque venimos de sufrir la inundación y costó muchísimo volver a ponernos de pie”, lamentaron en el barrio del colegio. Según uno de los últimos informes oficiales que trascendieron públicamente, la reposición de lo destruido y hurtado en los episodios de robo registrados en escuelas de la Región tuvo un costo para el Concejo Escolar de 720.230 pesos entre enero y setiembre del año pasado. Un monto sensiblemente superior a los 360.000 pesos que se había gastado por el mismo motivo en 2012 y a los 500.000 de 2011. ELEMENTOS Entre los elementos robados se cuentan computadoras, servidores, material didáctico, pero también electrodomésticos y hasta ropa y elementos de uso personal de alumnos y docentes. La pregunta del millón es ¿cómo resolver la seguidilla de robos? Entre las ideas que se escuchan en las escuelas se cuentan varias: desde fortalecer el vínculo con la comunidad para la defensa de los centros educativos y su patrimonio hasta recuperar antiguas medidas de seguridad, como la casa de los auxiliares que todavía existe en algunos colegios centenarios de la zona. Cuando se habla de prevención, uno de los elementos que se subraya desde el Consejo Escolar es el controvertido tema de las cámaras de seguridad -ver aparte-. Sin embargo, aún ante el pedido de los padres, se dictaron fallos judiciales que impiden el funcionamiento de los equipos de monitoreo.
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