El camarista federal Otilio Romano, acusado de ser cómplice de casos de secuestros, torturas y desapariciones durante la última dictadura, enfrenta de nuevo la posibilidad de un juicio político.
La causa contra Romano en el Consejo estaba trabada desde que el conjuez Carlos Parellada –amigo del camarista- decidió hacer lugar a un recurso de amparo que paralizó todo el proceso. Aún con los vicios de nulidad de la medida cautelar, desde el organismo que controla el accionar de los jueces, poco hicieron para que el expediente se moviera de manera expeditiva, y cayeron en la burocracia judicial.
Romano fue denunciado junto con el ahora ex juez Luis Miret. La diferencia entre los dos estuvo básicamente en ese amparo. Mientras el primero eludió el accionar del Consejo, Miret atravesó todo el proceso hasta ser destituido.
El consejero Hernán Ordiales logró introducir el tema Romano de nuevo en la agenda del Consejo. Y por eso el camarista federal fue citado para este jueves en Buenos Aires para que declare en su defensa. Puedo asistir, enviar un escrito o tomarse hasta diez días para hacer alguna de las dos cosas. Si eso no ocurre durante ese lapso de tiempo, podría quedar suspendido hasta su juicio político.
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