Luego de la escandalosa sesión que terminó con la destitución de la presidenta del Concejo Deliberante de Pinamar, Roxana Di Pascuale, la edil motorizó un pedido frente a la Corte Suprema de Justicia Bonaerense, buscando recuperar el cargo perdido
En rigor, las peleas políticas en el distrito datan de años atrás cuando se destituyó al intendente Porretti, del PJ. Tras un breve interinato de Rafael Devito, se impuso en las elecciones, celebradas en abril de 2010, Blas Altieri. Al haber asumido luego de un período inconcluso, el vecinalista no entró acompañado de una lista de concejales, de ahí que latiera la posibilidad de que el distrito quede acéfalo ante un eventual pedido de licencia de su parte. La Legislatura bonaerense suplió el vacío legal posibilitando que sea el presidente del Concejo quien ocupe el sillón ante este cuadro.
En ese marco, el cargo de presidente del HCD se volvió más que apetitoso. Y motivó la iniciativa para destituir a Di Pascuale, de origen justicialista pero alineada con Altieri, la cual prosperó, en medio de un escándalo, la semana pasada. Hoy, con la presidencia del Concejo en manos de la oposición, Altieri teme que sus vacaciones precipiten una caída.
Para remediar esta situación, Altieri manifestó que desconocerá la decisión del cuerpo legislativo, y la propia Di Pascuale presentó un recurso ante la Corte Suprema de Justicia bonaerense, planteando un "conflicto de Poderes" a raíz de su destitución; medida a la que considera ilegal desde el fundamento de que las autoridades del Concejo se designan por mandatos anuales.
Será la máxima instancia de la justicia provincial la que decida, finalmente, si Di Pascuale retiene o no su presidencia.

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