Es lo que asigna el municipio para cumplir con un fallo judicial que obliga a brindar el servicio.
Ayer el organismo volvió meterse en los problemas que se generan con este servicio público y pidió al Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) que informe el plazo para terminar con la obra que, se cree, terminaría con los problemas de turbidez que se pronunciaron en las últimas tres semanas.
El proceso legal que derivó en la orden al municipio de entregar 300 litros por persona a más de 1.000 familias –de los barrios Colonia Nueva Esperanza, Valentina Norte Rural y 2 de Mayo– se originó por una presentación del defensor del Pueblo, Ricardo Riva, luego del que el EPAS dejara de llevarles agua por considerar que no era su obligación. De fondo persiste otra polémica entre la comuna y el ente de servicios, que no logran ponerse de acuerdo para firmar el contrato de concesión. La clave está en cuál de las dos partes se hará cargo de las obras que se necesitan, no sólo para la red de agua sino también para la de cloacas. En los últimos años, ambos sistemas dieron muestras del paso del tiempo y, principalmente en la zona este de la ciudad, demandan fuertes inversiones que el EPAS estimó por encima de los 300 millones de pesos.
“En Valentina Norte Rural y alrededores y en 2 de Mayo entregamos todos los días. En Nueva Esperanza, tres veces por semana. Son camiones de agua potable, unos 300 litros por persona a más de 1.000 familias”, detalló sobre el servicio extraordinario que realiza la Municipalidad el subsecretario de Mantenimiento Vial, Emilio Molina. El costo del sistema, que consta de diez camiones que se afectan a la tarea en forma exclusiva, según estimó el funcionario, superaría el valor de las obras que se necesitan para llevar la red de agua a los tres sectores. “Aproximadamente se gastan 8 millones de pesos por año y continuará mientras siga vigente el amparo”, afirmó.
Informes
El defensor del Pueblo planteó al EPAS que las “recurrentes lluvias” que se producen durante el verano generan “turbidez y mala calidad de servicio de agua potable” y pidió detalles sobre los plazos de construcción del cuarto nexo del canal Mari Menuco. El pedido tiene que ver con que, en una anterior comunicación, el EPAS le informó a la Defensoría que la obra “resolvería el problema de la turbidez” del agua de la red, en tanto que “conectaría el sistema de agua potable de Mari Menuco con el tanque ubicado en Santa Genoveva”.
También se pidió al EPAS “que se informe si con esta obra se dará solución definitiva a la deficiente presentación del servicio -principalmente la turbidez del agua- en los sectores de la ciudad afectados”. Riva argumentó que “se debe garantizar la prestación del servicio en condiciones que no dañe la salud, ni generen mayores costos a los usuarios que impliquen, en definitiva, un trato desigual e inequitativo de los vecinos residentes en la ciudad”.
Desde el día en que comenzaron los problemas en la red, el EPAS recomendó a los usuarios beber agua envasada, pero en los casos que no fuera posible, planteó que se podía consumir la que salía de las canillas. Para hacerlo se la debía hervir durante diez minutos y esperar una media hora hasta que decantaran los sólidos. Finalmente, se recomendaba agregar dos gotas de lavandina por cada litro.
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