La ribera local sigue siendo el lugar elegido por los vecinos para pasar las tardes de calor. Sin embargo, siguen faltando obras que la embellezcan
A pesar de la degradación que ha vivido la zona, los fines de semana se transforman en un mundo de gente donde es casi imposible encontrar un espacio en la explanada para sentarse bajo los árboles si no se va desde temprano en la mañana.
Desde comienzo del año el clima ha propiciado el esparcimiento de la población que se vio relejado en la inmensa cantidad de gente que llegó a La Ribera en los últimos días libres.
"Venimos siempre acá en verano a tomar mate a la tarde con los chicos", dice Mabel, sentada en la lona en el parque de cara al río: "acá corre viento, los chicos pueden jugar a la pelota y nosotros nos quedamos acá sentados", explica la vecina sobre sus tardes.
"El domingo pasado hubo una cantidad de gente inmensa. En una cuenta rápida no había menos de cuarenta mil personas (NdR: fueron treinta y cinco mil según el informe enviado por Defensa Civil, desde el Gobierno de la Provincia). Es un lugar sumamente visitado", cuenta Gonzalo Caro, jefe de Guardavidas de Quilmes, a cargo de la seguridad en la costa, a pesar de la prohibición de bañarse: "este año hemos tenido un comienzo de temporada tranquila sin rescates, a pesar de que esta prohibido bañarse, hay mucha gente que entra al agua y hay que estar atentos", explicó.
Los guardavidas son parte importante de la cotidianeidad de la ribera. Cuenta con un personal de 42 personas, sumado a las embarcaciones y elementos de seguridad. Además una camioneta del CREM está ubicada en una posición estratégica para asistir y de ser necesario, trasladar a quien necesite un médico.
Deportes en el río
Otras de las atracciones que tiene la ribera quilmeña es la gran cantidad de deportes acuáticos que se practican. Desde la navegación con centro en el Náutico hasta kitesurf y algunos otros más extremos.
"Venimos de Capital a practicar acá porque en este lugar las playas son más propicias para entrenar que en zona norte", explicó Alejandro, quien junto a su compañero realizan este deporte hace años, "generalmente venimos días de semana, pero quisimos venir hoy (domingo), pero hay mucha gente, así que vamos a esperar que baje un poco el sol".
El kite surfing o kitesurf, consiste en el uso de una cometa de tracción que tracciona al deportista permitiendo deslizarse sobre el agua mediante una tabla o un esquí.
"Aquí las playas son más lisas, no tienen piedras ni zonas lodosas, por lo que se puede mantener el equilibrio sin problemas. Además la extensión del lugar permite dejarse llevar por el viento sin poner en peligro a nadie, por eso venimos a Quilmes", explicó Alejandro y agregó: "lo ideal es el viento del sur, que es constante, por eso aprovechamos cuando hay sudestada".
Falta de obras
Uno de los problemas fundamentales, históricos es la falta de servicios. Toda la costanera cuenta con dos baños de los cuales uno está inutilizable. No hay agua potable y apenas una canilla en un recorrido de cerca de 15 cuadras. Sumado a que los pocos cestos de basura y la poca cooperación de la gente hacen que en cada anochecer la zona quede tapada de residuos.
Y sin importar la cantidad de visitantes que se junta sigue siendo una zona desaprovechada. La falta de mantenimiento, falta de obras para el lugar, la suciedad diaria (que se justifica por la inmensa masa gente que se agolpa y que impide que exista una trabajo que duré más que un par de horas) así como la falta de progreso del barrio, también olvidado, hacen que la ribera no crezca comercialmente, como lo han hecho otras zonas de la ciudad. Es que, pesar de no haber resultado como se esperaba, el lema de la gestión Gutiérrez ha sido "crecer mirando al río", cosa que no se ha reflejado en la realidad, ya que la mayor cantidad de obras se han realizado en la zona oeste del distrito.
Sin embargo, quizás el problema insoluble para el barrio son las inundaciones. Hecho que en los últimos años ha dejado de ocurrir únicamente por la crecida del río debido al viento proveniente del sudeste, sino que hoy por hoy los vecinos del barrio sufren la lluvias por el mal estado en el que se encuentran los desagües y sumideros. Las obras son necesarias, pero se han ido atrasando y las que se han hecho no han durado, como el bitumen en las calles que ya volvieron a ser de tierra.
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