El Destape de Puiggari: “En mi familia tengo un desaparecido”

“Yo no reivindico nada, condeno toda muerte, absolutamente. Mucho más lo que sea tortura y terrorismo de Estado, y defiendo la vida a ultranza”, aseguró el flamante arzobispo de Paraná luego de dejar la diócesis local, y evaluó “Yo experimenté en Mar del Plata muy crudamente cómo sufre la gente” en declaraciones a un diario de esa ciudad del litoral.
Curiosas revelaciones del ex obispo local que mantuvo durante su prelatura un perfil bajísimo en lo político y sobre todo en lo relacionado con los Derechos Humanos. Todo fue dicho en una conferencia de prensa, algo que durante su estadía en nuestro obispado no practicó nunca.

El nuevo arzobispo de Paraná y ex obispo de Mar del Plata, Juan Alberto Puiggari, realizó días atrás declaraciones tajantes en relación a lo que será su plan pastoral, pero también en torno a asuntos sensibles, como el pasado reciente, y particularmente en torno a una figura que fue clave en la Iglesia local, Adolfo Servando Tortolo, a lo largo de dos trienios presidente del Episcopado y, durante la última dictadura, titular del vicariato castrense.

Negó haber reivindicado la figura de Tortolo –“lo conocí de chico, no puedo hacer juicios sobre esa época”, aseguró – y condenó, de manera enfática, la tortura y el terrorismo de Estado. “Yo no reivindico nada, condeno toda muerte, absolutamente. Mucho más lo que sea tortura y terrorismo de Estado, y defiendo la vida a ultranza, de cualquiera, aunque piense en las antípodas que pienso yo. Y espero nunca encontrar una frase mía que invite a la violencia o a la rebelión”, dijo.

“Lamenté muchísimo que generara polémica –dijo en relación a la repercusión que tuvieron declaraciones suyas dichas en torno a Tortolo, ex arzobispo de Paraná entre 1963 y 1983–. Simplemente relaté un hecho histórico. Creo que es urgente la reconciliación en la justicia. Y no voy a dar un paso para crear más divisiones, más antinomias”.

Luego, reveló un dato hasta ahora desconocido. “En mi familia –dijo Puiggari– tengo desaparecidos, tengo muertos desaparecidos, parientes que han desaparecido. Entonces, aquel tiempo no me era un tiempo indiferente. Pero lo vivía a los 20 años, y en esa cultura, que era más aislada de lo que es hoy. Hoy, con Internet, sabemos todo lo que pasa”.

El pariente desaparecido del arzobispo fue periodista, trabajó en un importante medio de Capital Federal, pero Puiggari, aunque reveló su nombre en privado, pidió que se lo mantenga en reserva. Sólo dijo que era tío suyo.

En otro apartado de la extensa nota a Puiggari y luego de hacer consideraciones pastorales sobre su nueva tarea apostólica, el prelado habló sobre Mar del Plata. Dijo que aquí tomó conciencia de la necesidad de poner en práctica una pastoral “servidora” y “cercana”, sobre todo en beneficio de los que más sufren. “Yo experimenté en Mar del Plata muy crudamente cómo sufre la gente, por muchos motivos. Con las familias destruidas –allí tenemos 30 mil jóvenes que han abandonado a sus familias y se han ido a vivir a España–; se sufre mucho por la droga, por la violencia, por la inseguridad. Eso me ha golpeado mucho”, expresó.

Además durante una rueda de prensa que ofreció en la Curia –algo que tampoco practicó en nuestra ciudad - el lunes último, Puiggari dijo que quiere ser “el samaritano que esté cerca del que sufre. Y cercano no sólo del católico. Nosotros, en Mar del Plata, organizábamos la Noche de la Caridad: cada día, desde una parroquia distinta salíamos y dábamos de comer a 260 personas que viven en la calle. A ninguno le preguntamos si era católico o no, simplemente le dábamos de comer”.

El arzobispo de Paraná se mostró proclive a dar mayor atención a las nuevas tecnologías, y sobre todo a las redes sociales –tiene más de 4.000 amigos en su cuenta de Facebook– como forma de encarar la tarea evangelizadora. Y de paso, aceptó que los templos tienen cada vez menos fieles.

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