Peñarol aplastó a Argentino, por 74 a 50, por la Liga Nacional de Básquetbol.
Anoche, en partido correspondiente a la décima fecha de la Liga Nacional, Peñarol sentía que podía iniciar un nuevo camino. Menos tortuoso y más acorde con su historia reciente. Es cierto que no hizo un partido brillante, que lució incómodo adelante. Pero aún así, llegó a sacarle 31 puntos de ventaja a su oponente, al que tuvo maniatado durante toda la noche con una defensa colectiva admirable.
Cierto es, también, que Argentino dispuso de algunos tiros cómodos -que habitualmente suele convertir- y no pudo hacerlo, ratificando que su producción decae fuera del "Fortín de las Morochas".
Unicamente en el primer cuarto, los juninenses expusieron una oposición respetable. Después, el local se adueñó de todo, siempre con la defensa como bandera. Y terminó ganando por demolición.
Fue necesario que, un jugador tan capaz técnicamente como inteligente para entender los partidos, Leonardo Gutiérrez, interpretara que no era su noche con el aro. Y entonces, en lugar de seguir empecinándose en tirar incómodo, se dedicó a generar oportunidades para los demás. Y sus compañeros le respondieron con puntos.
El muy buen aporte global de Adrián Boccia en el tercer cuarto tuvo el respaldo del tiro abierto que tanto entusiasma al equipo de Fernando Rivero, y desde varios intérpretes. Todo sin resignar un ápice su contracción defensiva. Por eso, después de dos cuartos seguidos idénticos (22-8), y un resultado parcial antes de entrar en el segmento final de 55-29, parecía todo resuelto.
Y así fue. Con semejante ventaja en su favor, el conjunto marplatense sólo tenía que desarrollar un juego cerebral. Hacer valer la diferencia. Eso hizo. Tuvo posesiones largas, no arriesgó innecesariamente, aparecieron vestigios de aquel famoso "pase extra" y, en un contexto de partido de pocos puntos, no dejó de ser una buena noticia el reparto equitativo del caudal ofensivo.
Quedó espacio, también, para ver que Kejuan Johnson es claramente un escolta que por necesidad juega de base. Un dato de la realidad. Ni más ni menos que eso, y que no habla ni bien ni mal de su calidad. Pero se lo nota más suelto cuando toma decisiones para definir que cuando debe hacerlo para abastecer. Por último, otro dato real: Argentino tiró para un 31% de cancha. No hace falta agregar nada más.
Comentá la nota