Después del traslado de 4 presos, volvió la calma a la cárcel local

El juez de Ejecución Penal entrevistó a familiares de quienes sufrieron robos dentro del penal y también de los que habrían protagonizado desmanes. Uno de ellos iría al centro de desintoxicación de Bouwer

El traslado de cuatro presos que se montó la mañana del lunes en medio de un operativo de máxima seguridad en los tribunales trajo alivio a los internos alojados en el Servicio Penitenciario Número 6 y a sus familiares, quienes habían hecho llegar su preocupación al alcaide del penal, debido a una serie de robos en el interior de uno de los pabellones para condenados.

Desde hora temprana, allegados de los presos que fueron víctimas del robo de todas sus pertenencias en el interior del Pabellón 5 se acercaron ayer al despacho del juez de Ejecución, Ezequiel Barrenechea, para dejar sus testimonios y aportar a la investigación que está realizando la Justicia.

“A la vez también estamos esperando que llegue un informe detallado del Servicio Penitenciario para ser agregado al expediente y, una vez que tengamos todos los elementos en la mano, decidiremos si confirmamos el traslado que dispuso la dirección o no”, comentó Barrenechea a este diario.

Entretanto, Cristian Carrizo, Emiliano Quiroga, Darío Leal y Fabián Lucero -los 4 presos señalados como los autores de la ola de robos y amenazas a otros internos- ya se encuentran alojados en el penal de Cruz del Eje, provisoriamente, hasta tanto haya una definición del Juzgado de Ejecución.

Según habían manifestado los propios familiares de internos, las víctimas eran los internos que llegaban por primera vez al convulsionado Pabellón 5, donde Carrizo, Quiroga, Leal y Lucero eran reconocidos como “cabecillas” y tenían control sobre el resto.

Sus víctimas predilectas resultaban ser aquellos procesados que eran trasladados por primera vez al Pabellón 5, que está destinado a quienes ya tienen condena firme. Y el recibimiento no habría sido otro que despojarlos de todo lo que traían y amenazarlos para que no dijeran nada al alcaide de la cárcel, el arquitecto Eduardo Ruiz.

Tal como se consignara en la edición de ayer, el urgente traslado ordenado por la jefatura del penal se concretó con la presencia de una cuadrilla del Grupo de Operaciones Tácticas Penitenciarias, quienes se apostaron con todas las medidas de seguridad en el ingreso de Tribunales, por calle Deán Funes, desde donde fueron enviados a su nuevo destino.

La conducta de estos presos ya venía siendo sancionada por el Consejo Criminológico encargado de calificar trimestralmente a los internos. Tanto es así que los cuatro tenían la peor calificación posible, que es “conducta pésima, cero”.

El asesor letrado René Bosio, que en esta oportunidad actúa como abogado defensor de los trasladados, mantuvo reuniones con sus familias y elevará un dictamen al juez de Ejecución para que sea tenido en cuenta a la hora de definir si los presos de Río Cuarto seguirán fuera de la ciudad o existe alguna chance de que regresen.

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