Los vecinos manifestaron toda su bronca en la tarde de ayer, cuando el mismo caño que había explotado casi un mes atrás, volvió a romperse e inundó calle, veredas y autos. Dos empleados de AySA hicieron las primeras reparaciones, y la policía custodió que los vecinos no convirtieran su enojo en violencia.
El malestar de los de la cuadra de Humberto Primo entre Sarmiento y Paz fue tanto cuando ayer volvió a inundarse todo, que un móvil policial debió hacerse presente en el lugar para calmar los ánimos, y evitar que el enojo se transformara en agresiones. Quienes se llevaron la peor parte fueron dos empleados de la firma AySA, que llegaron en una camioneta identificable, y comenzaron con las primeras reparaciones casi una hora después de que el caño volviera a estallar.
Claro que para entonces, los frentes de las casas, los autos, las veredas y la calle se habían ya convertido en un lodazal. Aún cuando las primeras operaciones de los empleados de AySA lograron contener el agua que fugaba, y permitir que se desagotara la zona, las veredas habían quedado ensopadas y pegajosas y la calle seguía visiblemente inundada.
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