El día después de las internas en distintas localidades neuquinas

en el MPN abundaron los análisis e interpretaciones sobre los resultados. Es obvio que desde el oficialismo –es decir, desde el gobierno- se impulsó la prevalencia de un concepto en realidad bastante obvio sobre la cantidad de candidatos que ganaron, cifra que lo favorece. Pero esto fue “hacia afuera”, es decir, para medios complacientes-obedientes y para la “gilada”, como se dice en el ambiente. En la intimidad, se marcaron algunos “pedidos de informes”.
En las filas del diputado nacional observaban con alegría el triunfo de algunos de sus candidatos. Y se marcó que a juicio del análisis interno, hubo algunos fracasos de operadores clave en la campaña para el gobernador, como es por ejemplo el caso de Guillermo Coco, a quien se lo vincula directamente con uno de los precandidatos, y también operador del gobierno (por ejemplo, en las negociaciones con los sindicatos) Rodolfo Laffitte. Todo es parte, obvio, de los intereses de cada uno de los que juegan en la guerra de ansiedades cruzadas. Dicen, además, que hay una “interna antes de la interna” a los fines capitalinos: es la que librarían por el “favor” del gobernador el propio Laffitte con Marcos Silva.

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Lo cierto es que por el momento “todos somos sapagistas”, se dice. Pero cada uno hace cuentas por separado, y se continúa haciendo proyecciones hacia lo que será la interna en la capital, haciendo abstracción de lo que se descuenta será un triunfo para la reelección el 12 de junio. Así, se comentaban encuestas hechas sobre la base de distintos escenarios. La preocupación es que en esas encuestas aparece como ganador Horacio Quiroga. La singularidad sobre la que se trabaja, es que la distancia que impone el ex intendente y actual diputado es mayor o menor según sea el candidato del MPN que lo enfrente. En esos escenarios, también se observa una fluctuación por más o por menos en la intención de voto hacia Mariano Mansilla, según sea el referente del MPN que se mida. Son cavilaciones estadísticas, casi un proceso de experimentación en el laboratorio, mientras obviamente falta mucho, y todavía manda lo concreto de las elecciones para gobernador, vice y diputados del 12 de junio.

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Por supuesto que las conversaciones giraron el lunes sobre el derrumbe ocurrido en el edificio de la Legislatura. Mientras esperaba a Lilita Carrió en el hall del cine Español, un avezado hombre de la política neuquina hizo el siguiente comentario: “la fragilidad de las estructuras de los edificios estatales, está en directa relación con la fragilidad de las instituciones políticas estatales, lo que es aun más preocupante”. Lo dijo muy suelto de cuerpo, para después comentar que según tenía entendido, la empresa que había hecho el estudio de suelo antes de comenzar la construcción del pomposo edificio, siempre sostuvo la inconveniencia de construir en ese lugar semejante estructura. Otro político, hoy en la vereda de enfrente al avezado hombre que esperaba a Lilita, recordó su oposición, durante un anterior período legislativo, a que se construyera ese edificio. En este caso se trata (lo publicitó en Facebook) del presidente del radicalismo, Alejandro Vidal, quien recordó que acudió a las sesiones con un casco de obrero de la UOCRA en su siempre alerta testa política.

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El derrumbe del cielorraso del pasillo que une las secretarías administrativa y legislativa en el edificio parlamentario neuquino, quizá congele por una semana la ardiente discusión por las normas legales que buscan proteger a las mujeres de la violencia que se practica en su contra. La intransigencia del kirchnerismo para bloquear las modificaciones que se proponen a la ley de violencia familiar, logró que la diputada de Libres del Sur (y candidata a gobernadora) Paula Sánchez, acusara directamente a la senadora Nanci Parrilli y al diputado Luis Sagaseta, de poner palos en la rueda del debate para que éste no avance. Claro que Sagaseta argumenta que quienes bloquean son el oficialismo y sus “servidores”, que no quieren que se apruebe el proyecto presentado por el justicialismo, para que la provincia esté en sintonía directa con la legislación nacional, según lo observa el PJ. Tanto debate enfervorizado, por cierto, no parece “prender” en la opinión pública. Tal vez porque los ciudadanos están preocupados por la inseguridad y la violencia, sin distinción de sexo, raza o religión…

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Entre tantas conversaciones, pudimos detectar una que contaba con gracia la situación "desesperada" de un funcionario municipal, que fue derivando de los equipos netamente radicales a otros más manejados por gente de UNE. El hombre, capitalino nato, parece que compró vehículo nuevo hace poco. Con tanta "mala suerte" que la patente que le tocó lleva las letras JOS. Justo las iniciales (ampliamente popularizadas) de Jorge Omar Sobisch. Lo han cargado hasta el hartazgo al funcionario municipal, dicen...

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