Los días previos y los posteriores a la ceremonia en la provincia de Córdoba se realizaron fecundas gestiones ante los postuladores de su causa y entre los representantes del clero argentino.
En la villa serrana, fue muy fuerte la presencia de santiagueños que, estampitas en mano, pidieron para que pronto María Antonia de San José pueda ser venerada en los altares de todo el mundo.
“En la beatificación de Brochero muchos se interesaron ya que María Antonia fue la madre espiritual del cura cordobés, y en quien se inspiró. Él vino a la Santa Casa que ella construyó en Buenos Aires y replicó en Córdoba la casa y las tandas de ejercicios espirituales como medio de evangelizar. Recemos al nuevo beato que tenemos en la Iglesia para que por su intersección nos mande pronto la beatificación de Mama Antula”, amplió.

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