Después de años arriban a un acuerdo entre el municipio y familia Rojo

Finalmente el controvertido como delicado caso que oportunamente desencadenó en un escándalo en la administración lunghista -con dimisiones inclusive- va camino a resolverse, a partir de un acuerdo entre las partes que permitirá un resarcimiento por daños y prejuicios sufridos por el paciente Rojo a partir de un grave yerro médico en los quirófanos del Hospital.
Según lo que trascendió de últimos encuentros mantenidos entre abogados comunales y letrados que representan a la familia Rojo, finalmente se realizó una junta médica que determinó que la patología sufrida por Rojo se debió a la aplicación del formol, asunto que aún se mantenía en discusión. Ahora sólo resta aguardar que un profesional determine qué grado de incapacidad sufre, y desde allí se determinará el monto a resarcir.

Para el procedimiento, se acordó también la designación de un perito médico laboralista del ministerio de Trabajo, habida cuenta que hasta ayer se había designado un perito de Quilmes que por razones de distancia postergó su diligencia.

Tal se informó oportunamente, con sus limitaciones físicas y psicológicas a cuestas, el paciente del resonante caso viajó a Quilmes junto a su mujer, Mercedes Galardi. Fue a la Asesoría Pericial de esa localidad por orden del juez, en el marco de la causa que entabló contra la Municipalidad. El traslado, en una ambulancia del nosocomio público, duró 11 horas, y la revisión del perito, “no más de 15 minutos”, reseñó la señora.

El doctor Eder Daniel Zago, perito médico traumatólogo y legista oficial, revisó a Rojo pero tuvo que pedir al Juzgado Contencioso Administrativo de Azul “las historias clínicas y estudios complementarios mencionados en la pericia neurológica, como así también el expediente en su totalidad con la causa penal si la hubiera, que son necesarios para confeccionar la pericia”, cuestiones que se fueron dilatando hasta la fecha, por eso el cambio de profesional.

EL CASO

Desde el 27 de febrero de 2007, la familia insiste por una resolución justa del caso, y cuando por los medios de prensa el intendente Miguel Lunghi y su entonces secretario de Legal y Técnica, Juan Pablo Frolik, anunciaron que se iba a extender “toda la colaboración” a los Rojo, hasta hoy los perjudicados sospechan sobre una estrategia de demora, cuestiones que ahora parecen allanarse.

Cabe recalcar que, bajo la asesoría del estudio Vicente, la parte demandante reclamó unos 300.000 pesos (en el comienzo del expediente) de resarcimiento. Pues a la fecha, todavía la Justicia no pudo determinar el grado de incapacidad que provocó el formol en la humanidad de Roberto Rojo.

La demora en el acuerdo también devino por la postura del Ejecutivo, desde donde la letrada Mastropierro desmentía ante el magistrado interviniente “que exista relación de causalidad entre las presuntas secuelas que manifiesta padecer el actor (Rojo) y la actividad médica cuestionada en autos (N. de la R: la intervención en el Hospital Santamarina)”, asunto que actualmente parece aclarado.

El 27 de septiembre de 2007, los neurólogos Mariano Cóppola y Juan Altamirano evaluaron a Roberto Rojo, y suscribieron que la resonancia magnética nuclear “muestra signos de aracnoiditis adhesiva con una distribución anómala de las raíces de la cola de caballo, sin compromiso estructural del cordón medular, además de signos degenerativos y compromiso neuroforaminal L3, L4 y L5”.

Un estudio electromiográfico demostró “un compromiso neurogénico radicual moderado sin actividad denervatoria actual”, al tiempo que presentó el paciente “compromiso axonal leve, el cual puede ser secundario a la afección radicular”.

Un párrafo sustancial en el informe rubricado por los doctores Cóppola y Altamirano redunda en que “la administración de sustancias ajenas al organismo, incluso formol, inyectados en el espacio extradural y que toma contacto con las raíces de la cola de caballo puede producir las alteraciones antes mencionadas, siendo la aracnoiditis un efecto adverso descripto en la literatura”, señalaron.

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