El derrumbe se produjo ayer, alrededor de las 11:45, en la zona de cajeros automáticos de la sucursal bancaria situada en 25 de Mayo al 800. A un chico de 13 años le cayó un trozo de mampostería en la cabeza mientras que su madre recibió golpes en la espalda. Ambos fueron hospitalizados, al igual que Javier Carrera, un hombre en muletas que quedó debajo de restos de la estructura.
El derrumbe afectó sólo la zona de los cajeros automáticos, pero ante la falta de una salida de emergencia, quedaron atrapadas todas las personas que se hallaban en el local.
Carrera quedó herido debajo de restos de mampostería y de la estructura metálica que sostenía esa revestimiento de yeso.
Otro lesionado de consideración fue Alan Aguilar, un chico de 13 años que acompañaba a su madre Elena Aguilar y a Daniel Paiva, quienes habían viajado de Caleta Olivia para realizar trámites en Comodoro Rivadavia.
A Alan los restos del techo que se desplomaba lo impactaron de lleno en la cabeza. El adolescente fue auxiliado rápidamente por sus familiares y como pudieron bajo la nube de polvo blanco se resguardaron debajo de la puerta de salida, temerosos de que el cielo raso continuara desplomándose.
Diario Patagónico fue el primer medio periodístico en llegar al lugar y Elena le comentó que a pesar de que también fue golpeada en la espalda por restos de la estructura, estaba enteramente preocupada por el estado de salud de su hijo.
Mientras, quienes quedaron aislados en el interior del local debieron resguardarse más de 20 minutos en las escaleras, porque temían que el techo en sector de cajas también se cayera. Algunos habían accedido al primer piso en busca de una salida, pero tampoco la hallaron.
Carrera fue quien peor la pasó. Se recuperaba de un implante en la pierna derecha y quedó tendido sobre uno de los cajeros automáticos con la estructura encima. Allí esperó al menos unos diez minutos la llegada de la ambulancia del Hospital Regional. Mientras tanto fue atendido por la médica Susana Di Sarli que había llegado a los cajeros con la intención de hacer un depósito y asistió al herido.
Luego de revisarlo, Di Sarli confirmó que Carrera estaba lesionado. “No se puede parar”, agregó.
Cuando la ambulancia llegó, fue sacado en camilla luego de ser inmovilizado. Alan y su madre, en tanto, también fueron atendidos en la ambulancia y fueron derivados a una clínica privada de Caleta Olivia, su ciudad de residencia.
PESADILLA
“Estábamos pagando la cuenta, depositando en la caja (cajero) y justo se desprendió el techo y estábamos abajo. De repente se desprendió el techo, sonó un ruido y después se bajó todo el techo. En el momento del derrumbe éramos cuatro”, contó Daniel Paiva quien había llegado al banco acompañado por el chico de 13 años y la madre de éste.
En el lugar trabajó personal policial de la Seccional Primera, Defensa Civil y Bomberos Voluntarios. Estos últimos cortaron parte de la estructura derrumbada para que pudieran salir clientes y empleados.
Federico, uno de los clientes que había quedado adentro contó que fue a pagar una boleta. “Había señoras con nenitas. Abajo del techo no queríamos ponernos por las dudas. No había una salida de emergencia. ¿Qué iba a pasar si había un incendio? Porque los cables estaban expuestos, qué seguridad podíamos tener”, reclamó el joven.
Otro de los clientes que quedó encerrado fue el cónsul de Chile, Eduardo Chihuailaf Sepúlveda, quien había llegado cinco minutos antes del derrumbe.
“De repente hubo un ruido grande, y ahí vi que se había caído el techo. No había salida de escape. Nos hicieron subir a la planta alta por el polvo, esperamos y nos dijeron que llegaron los bomberos y ahí salimos. En una obra siempre puede haber una falla, pero siempre tiene que haber una salida de escape”, opinó el diplomático.
La obra de ampliación del banco, según se observaba ayer en un cartel instalado en el frente de la sucursal, está a cargo de la empresa Eminco Patagonia SA.
Hay que recordar que ya en diciembre del año pasado, un obrero había sido víctima de un accidente laboral cuando trabajaba en el techo de la sucursal bancaria. En esa oportunidad al operario lo salvó el casco de seguridad.
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