Despidieron a la maestra rural y a las horas cayó su asesino

Despidieron a la maestra rural y a las horas cayó su asesino

Evelia Murillo, asesinada el viernes en El Bobadal, fue enterrada ayer en Salta.

Conmoción, indignación, dolor. Las huellas que dejó la muerte de una salteña que sus familiares y amigos admiraban, hasta el punto de no dudar en afirmar que se trataba de una heroína. Su trabajo, su ejemplo y su trato quedarán en los corazones de todos los que la conocieron. Evelia Murillo una madre coraje, de 44 años, fue asesinada a sangre fría el viernes por la noche, en la pequeña escuela albergue donde trabajaba, cuidando a chicos aborígenes del chaco salteño, en El Bobadal, a más de 70 kilómetros de Tartagal. Ayer, pasadas las 10 de la mañana, sus restos fueron sepultados en el cementerio de la Divina Misericordia, en Salta. Familiares, amigos y vecinos del barrio Morosini le dieron su última despedida. Horas más tarde cayó su asesino, José Tomás Cortez. La Policía informó que fue detenido cuando se escondía y su abogado que se entregó voluntariamente. Está detenido desde ayer pasadas las 14. Intervienen el fiscal penal Nº 2 de Tartagal y al secretario del Juzgado de Garantías N° 1.

El Bobadal es un poblado de tres casas a unos 60 kilómetros monte adentro de la ciudad de Tartagal, en el departamento San Martín. Es una zona alejada, en la que no hay señal de teléfono, un típico paraje del Chaco salteño: monte, desolación y silencio. El viernes por la noche ese tranquilo escenario se llenó de miedo y muerte.

Cortez, de 58 años tocó la puerta de la escuela. Había estado unos minutos antes. Se había ido ofuscado, pero nadie imaginó lo que sucedería. Eran cerca de las 22. La maestra rural Evelia Murillo, madre soltera, con más de 25 años de docencia en la región, contestó a la puerta. El chaqueño Cortez no dijo nada. Levantó la mano y disparó una pistola calibre 22 en el pecho de la maestra. La vida de Evelia se apagó en el acto, frente a sus alumnos, en su lugar de trabajo.

El edificio más grande de esta pequeña localidad es el de la escuela rural "Provincia de Catamarca N°4161", que funciona como albergue para alrededor de 30 pequeños, en su mayoría aborígenes de la etnia wichi. Al lado vive una joven madre indígena que el viernes rechazó una propuesta indecente del asesino, que también vivía en una de las tres casas de El Bobadal y quería pagarle para llevarla a su cama.

Según fuentes policiales, ante la negativa de la mujer, el chaqueño José Tomás "Macu" Cortez, no desistió de su cometido. "La mujer decidió refugiarse en la escuela comentando el hecho a la docente", dice un parte oficial. Evelia, según testimonios, defendió a las mujeres. Cortez se retiró ofendido a su vivienda. Volvió con un arma y cuando Evelia abrió las puertas de madera del albergue fue alcanzada por un balazo en el pecho. Se desvaneció junto a un cantero y se durmió para siempre. Llevaba pantalón de jean y una musculosa azul con vivos blancos.

Los alumnos corrieron al monte para ocultarse. Una joven wichi, de unos 18 años llamada Rocío, emprendió una travesía de varias horas para dar aviso a las autoridades. "Luego de herir de muerte a Evelia, Cortez le puso el arma en la cabeza a Rocío, pero gracias a Dios no le disparó", le dijo a El Tribuno, Mirta Montiveros, la directora de la escuela hace 34 años. Con esa información las fuerzas de seguridad comenzaron un intenso operativo. Según la Policía, Cortez cayó pasadas las 14 de ayer cuando se escondía en una casa sobre la ruta 86. Según su abogado, el asesino se entregó. Juan Carlos Sánchez, el abogado defensor de Cortez, aclaró que "se entregó acompañado de una hija y su esposa".

El penalista de Tartagal dijo que "a las 14.30, Cortez se entregó voluntariamente...no fue detenido por la Policía".

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