Del total de los 8 trabajadores a los que no les renovaron los contratos en el Municipio de Rosario de Lerma, ayer a las 6.30, dos comenzaron con una protesta encadenados al edificio y en huelga de hambre.
Ambos trabajadores aludieron a la falta de un seguimiento administrativo antes de tomar la determinación de este despido (encubierto), dado que nunca recibieron llamados de atención, o las sanciones administrativas que anteceden a determinar la salida de un trabajador.
De los 6 trabajadores restantes, que fueron despedidos el primero de octubre pasado, en las negociaciones hubo dos a los que el intendente Sergio Ramos se negó a reincorporar, mientras que se comprometió a renovar los contratos de los cuatro restantes. Según lo indicado por el secretario adjunto de ATE, Juan Arroyo, hasta ayer el funcionario no había cumplido con su palabra.

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