El subsecretario de Pesca de la Nación, Norberto Yahuar, desmintió versiones que hablan del agotamiento de la especie merluza y la falta de políticas de control.
Según Yahuar, entre estas medidas merecen citarse: "La existencia de un área de veda permanente para protección de juveniles y reproductores de merluza que en la actualidad se ha extendido hasta superar los 193.000 kilómetros cuadrados, superficie similar a la de países como Uruguay, Siria o Senegal. La obligatoriedad para toda la flota pesquera argentina de utilizar un sistema de monitoreo satelital que reporta la posición, el rumbo y la velocidad de los barcos cada hora, lo que garantiza el estricto control de la medida de protección anteriormente dicha.
Si se observa incumplimiento de la emisión de estos reportes se ordena el inmediato regreso a puerto del buque en cuestión".
También enumeró :"La obligatoriedad de paradas en puerto de los buques autorizados a pescar merluza común que están destinadas a reducir la presión de pesca sobre el recurso que alcanzan a 50 días por año para los buques fresqueros y 75 días por año para los buques congeladores. Esto representa entre un 20%-30% de su operatoria anual normal. Adopción para la administración de este recurso de un sistema de cuotas individuales transferibles de captura en lugar del sistema "olímpico" que existía en el pasado. Esto permite una mejor programación de la actividad de pesca, mayor utilización de recursos alternativos y evita la carrera desenfrenada por la captura de la última merluza al alcanzar la captura máxima permitida para toda la flota en su conjunto".
"Implementación a partir del 1 de enero de 2010 del Sistema de Certificación de Captura Legal. Esto permite un control más eficiente al entrecruzar las distintas bases de datos que reflejan la operatoria de la flota. Ellas son: las capturas, que ahora deben reportarse lance por lance, las descargas que son inspeccionadas en su totalidad al llegar a puerto, la información del monitoreo satelital para evidenciar que esas capturas se han realizado por quién y dónde corresponde y los datos de exportación tanto el certificado sanitario expedido por Senasa como la documentación exigida por la Dirección General de Aduanas. Este entrecruzamiento de información conduce a terminar con la posibilidad de subdeclaración que expresado en términos llanos es la que lleva a declarar de menos o a pasar 'gato por liebre', o en este caso, pez palo por merluza", aseguró el funcionario nacional.

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