Lo desmayaron a golpes frente a un local bailable

Tiene 28 años. Fue a bailar con su mujer y otra pareja. Denunció que patovicas le tiraron gas pimienta y le pegaron duramente

Este matrimonio del barrio Altos de San Lorenzo, junto a una pareja amiga, había decidido compartir una noche de diversión en un boliche bailable cercano a la Terminal de Omnibus de nuestra ciudad. Y en la madrugada de ayer, cuando ya habían decidido regresar a susdomicilios, Guillermo Roldán (28) acompañó a su esposa hasta la puerta del baño de mujeres del local. Era el comienzo del peor epílogo para una noche. Es que, según contó, unos metros antes lo abordaron custodios del lugar, quienes lo tomaron de los brazos y lo sacaron a la vereda. Allí, y luego de un forcejeo, recibió una paliza por la que terminó “desmayado en el piso”, aseguró. Luego fue trasladado al hospital San Juan de Dios. Y en la mañana de ayer, cuando estaba en su casa, se dirigió al San Martín por las lesiones sufridas (ver cuadro aparte). “UN ATAQUE ABSURDO” En la tarde de ayer, todavía dolorido y hasta con alguna dificultad para respirar normalmente, Roldán atendió a EL DIA en su vivienda. Lo acompañaban su mujer y sus dos pequeños hijos. Sobre el violento incidente, relató que “me agarraron cuando estaba con mi señora, que se disponía a entrar al baño de damas del boliche”. “Ella les preguntó qué hacían y le contestaron que me iban a sacar porque estaba ‘tomado’. Pero no me encontraba borracho como creían ni tampoco había causado algún desorden”, aseguró. Ya en la calle, comenzó el calvario para Roldán: “Me empezaron a pegar trompadas y patadas. Entonces quise defenderme con dos de los tres o cuatro patovicas. Y ahí fue cuando me atacaron peor entre todos. Para inmovilizarme, me tiraron gas pimienta por todo el cuerpo”. Según el joven, “el ataque duró algo más de cinco minutos y no pararon hasta que me desvanecieron”. Roldán está convencido de que “fue un ataque absurdo, porque en ningún momento hice nada que justificara que me echaran del boliche y me molieran a golpes como lo hicieron”. “Para colmo, era la primera vez que con mi esposa íbamos a bailar a ese lugar”, refirió. Roldán recordó que “mientras estos tipos me pegaban las piñas y patadas, inclusive en la cabeza y estando caído en el piso, hubo algunos testigos del ataque que no hicieron nada para que la agresión terminara”. Concretamente, dijo que “a unos metros había un puesto ambulante de comidas y los que atendían se limitaron a mirar”. “A los pocos minutos del ataque pasaron dos patrulleros, mi señora les pidió ayuda y le dijeron que iban a avisar a una ambulancia. Pero nunca llegó”, concluyó.

Comentá la nota