La policía secuestró varias "bochas" de cocaína, una balanza y armas de fuego.
Durante ese tiempo, se recabaron testimonios de algunos integrantes de la sociedad de fomento y de vecinos del barrio Bernardino Rivadavia que confirmaban que allí funcionaba todos los días a partir de las 20 un “kiosco” de drogas. También se lograron distintas filmaciones en las que quedó registrado el incesante tránsito de "clientes" que se acercaban a una ventana del inmueble y se retiraban rápidamente.
Días después de haber comenzado las tareas de inteligencia en el lugar, los investigadores advirtieron que en el sitio también se fraccionaban drogas y no descartaron la posibilidad de que los responsables de la venta anduvieran armados.
Con todos esos elementos, el fiscal Blanco tramitó una orden de allanamiento y durante la tarde del viernes se montó en la zona un amplio operativo con el objetivo de irrumpir en la casa apenas se detectara la presencia de personas en su interior.
Tras esperar durante un tiempo prolongado, los efectivos que aguardaban la orden para ingresar a la morada temieron por un momento que los sospechosos pudieran haber cambiado de domicilio. Sin embargo, decidieron continuar en el lugar después de que el oficial investigador les informara que los sujetos tenían la particularidad de que comenzaban con la venta a las pasadas las 20 con la intención de entorpecer el accionar policial. Es que Código de Procedimiento Penal establece como horario habil el tiempo entre la salida y la puesta del sol.
Finalmente, minutos más tarde de la hora que había señalado el detective antinarcóticos, se pudieron detectar movimientos dentro del departamento y se procedió a derribar la puerta. De esa manera, sorprendieron a dos hombres que fraccionaban droga arriba de una mesa, donde también habían recortes de nylon para el armado de bochas de clorhidrato de cocaína. Además, luego de allanar la vivienda, se secuestraron más recortes de nylon, documentación, teléfonos celulares, un revólver calibre 38 y otro calibre 22; una balanza de precisión, varias bochas preparadas y una importante cantidad de bicarbonato de sodio, material con el cual se "estiraba" la droga que luego vendían como de máxima pureza.
Por su parte, los individuos de 35 y 26 años fueron aprehendidos por infracción a la ley 23.737 y quedaron alojados en la cárcel de Batán, a disposición de la UFI de estupefacientes.
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