Verónica, detalló cómo fue el calvario que vivió junto a diez chicas por siete meses en los cuales sufrieron “abusos, violaciones y torturas”. “Queremos que se haga justicia, no sabemos si mañana puede salir libre”.
Verónica, una de las chicas que denunció haber sido víctima de abuso relató que todo comenzó cuando Santurio logra unirlas para formar un grupo juvenil, en el año 2008 en la Iglesia Sagrado Corazón.
“Yo siempre quise ser religiosa desde los 11 años que sabía cual era mi vocación, fui catequista. Cuando ingresamos engañadas por él, al principio era un trato atento, cariñoso, cosa que después fue cambiando por parte de él y de las jóvenes que lo acompañaban que llegaron desde San Luis. Lllegaron a encerrarnos, no nos dejaban salir, nos dieron unos baldecitos para que hagamos pis, trabajábamos todo el día, no nos dejaba bañarnos dos veces porque decía que perdíamos el tiempo. Un día nos dice que él tenía que ir a Iguazú por orden del Obispado y nos iba a llevar pero antes tenía que exorcizarnos, nos tenía que liberar, y consistía en que teníamos que estar solas con él en una habitación desnudos, él oraba y nos puso una cruz entre las piernas y nos pasaba aceites por todo el cuerpo para liberarnos del demonio”.
La joven relató que en ese momento la mayoría de las chicas eran menores, y precisa que “eran cuatro personas, Fernanda Pérez García, Mariana Lanús, Pedro González Santurio, más el sacerdote que nos humillaban, nos insultaban, nos decían que iban a decir que nos recogieron de la calle, que éramos prostitutas, y teníamos miedo, tuvimos que hacer un voto de silencio. A una de las chicas, Noelia, él la violó varias veces, yo fui testigo porque la tuve que bañar y ví como estaba su cuerpo, tenía marcas en las manos porque fue atada, estaba mordida, tenía moretones. A otras de las chicas la operó, le dijo que estaba embarazada y ella dice que no y no sabe qué hicieron con ella, la llevaron a una clínica privada y la operaron pero todavía no sabe qué le pasó”.
Después de tantos años de calvario, silencio y espera, Verónica y las demás jóvenes esperan que se haga justicia. “A cualquiera le puede pasar, lo único que pedimos es que la justicia actúe y nos crea. Nos dejaría satisfechas que se haga justicia. Hoy está preso pero no sabemos si mañana paga una fianza y sale libre, no sabemos qué nos puede hacer, nos trataron muy mal, mucha gente no nos creyó y eso que nosotras fuimos sus víctimas”.
La abogada de una de las víctimas denunciantes, Roxana Rivas indicó “las situaciones de abuso se hacían dentro de un contexto de un ritual de sanación o de exorcismo” y agregó “es un personaje que hay que sacarlo de circulación, es un peligro, más cuando las familias de estas chicas están metidas en el medio, en la iglesia, y no les creen”.
“Mi defendida tiene hoy 20 años y está muy asustada porque el hombre forma su iglesia a dos cuadras de la chica, y ella vive una serie de amenazas y hostigamientos por parte de los seguidores porque en estos fanatismos la gente cree en él. Además, él tiene muchos recursos económicos, entonces se mueve en ese nivel”, dijo.
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