La conductora infantil tuvo una extensa charla con Jorge Rial y su equipo periodístico en “Intrusos”. Contó cómo es su vida desde el momento que se apagó la vida de su hija, Chiara.
“Fue un cachetazo, un terremoto tremendo, traté de estar en paz, rodearme de mi familia, mirarlo a Luca, tratando de rearmarme, de seguir adelante, y de ver cómo seguir en pie. El primer momento es la desilusión, de pasar lo mismo que viví con Luca, pero con otro final. El hombre se conecta con el bebé cuando nace, la mujer lo vive nueve meses antes. En ese momento no entendía nada, me parecía que vivía la vida de otro, estuve en el aire mucho tiempo, entre el cielo y la tierra, dejándome llevar, sin poder tomar decisiones. Y te vas rearmando”, agregó.
“Yo creo que ese día me morí, y volví a nacer. Creo que reencarné. Fue lo peor que me pasó en la vida. Una mujer no está preparada para perder a su hijo. Lo asumí a mi manera, la que me parece más sana, tengo un hijo en la Tierra y una hija en el cielo. En ese cortito tiempo vino a fortalecer nuestra fe, y a dejarnos una enseñanza. Tengo que aprender a convivir con el dolor”, sostuvo.
Sin duda alguna, la parte más emotivo de la nota pasó por la pregunta sobre el contacto físico que tuvo con su hija. “La abracé porque quería darle besos”, remarcó.
Mirá parte de la charla, cuando Marcela Tauro se emociona y Jorge Rial está al borde de la lágrima.


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