Desesperado pedido de madres de adictos al Gobierno provincial

Desesperado pedido de madres de adictos al Gobierno provincial
Ayer se movilizaron hasta Derechos Humanos. Dicen que el Estado no se hace cargo de la problemática.

Viven en la calle, algunos en precarias chozas hechas entre el basural. Muchos, incluso, comen lo que otras personas han descartado y que está mezclado con varios tipos de residuos. El relato es estremecedor y su pedido, desesperado. Se trata de un grupo de mamás de chicos adictos, de barrio Convivencia, en la zona sureste de la ciudad. Buscan ser oídos. Ayer a la mañana se movilizaron hasta el Ministerio de Derechos Humanos, querían hablar con Marianela Cansino, quien fue recientemente nombrada como autoridad de ese organismo. Según comentaron luego, no pudieron dialogar con ella y otros funcionarios les sugirieron que vuelvan a presentarse la semana próxima tras los asuetos de Navidad.

Es una lucha larga, que en muchos casos lleva muchos años. Es que la de las drogas es una pelea difícil, más aún para las personas de bajos recursos. María Rosa Ríos es una de las mamás que se fue al ministerio ayer. “Hace años que venimos pidiendo audiencias formales para dialogar con las autoridades y, en definitiva, nunca hemos tenido respuesta”, dijo Ríos.

Hoy su hijo se encuentra en pleno proceso de rehabilitación, en otra provincia. María Rosa dice que está tranquila por él. Mucho más le preocupan, en este momento, una veintena de jóvenes del barrio que han sucumbido ante este flagelo.

“Lo que queremos pedir es que alguien haga algo por ellos. Que realmente alguien los ayude a rehabilitarse e insertarse en la sociedad a través de nuevas fuentes de trabajo, por ejemplo”, dijo la mujer.

La peor escena

“Un día llegué a mi casa y me encontré con una imagen horrible. En el baño de mi casa, me encontré con un chico que se había colgado. Por suerte lo vimos a tiempo y ahora está bien”, contó María Rosa Ríos. El joven es uno de los tantos del barrio con los que María Rosa se ha involucrado y a los que trata de ayudar, desde su lugar.

“Hay chicos que pareciera que solo quieren eso: morirse”, reflexionó. “Hay mucha injusticia y es muy triste ver chicos que viven así”, concluyó.

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