El titular de Sedronar, el padre Juan Carlos Molina, denunció serias irregularidades y desmanejos económicos encontrados al asumir la conducción del ente oficial.
Un matutino porteño había publicado el domingo pasado que en la Sedronar “reina un clima de incertidumbre, agravado por los despidos de funcionarios de experiencia”. Según empleados del organismo actualmente “no hay nombramientos oficiales en los principales cargos directivos y la mayoría de los nuevos integrantes están poco familiarizados con el ejercicio de las funciones públicas”.
Según fuentes del organismo, al desorden administrativo general se suman la ola de despidos y el desconcierto entre los trabajadores. “No se labura. Nadie sabe qué hacer, porque muchos de nosotros estamos ligados a cuestiones de seguridad y no de asistencia. En vez de darle un impulso (a la Sedronar), la pararon”, indicó una fuente.
Irregularidades
Molina denunció que al asumir se encontró con “directores de áreas designados en forma anómala, con una simple resolución del subsecretario, que cobraban sueldos de hasta 27 mil pesos, y realizaban contrataciones irregulares por 800 mil, entre los que se destacan facturas por gastos de 90 mil pesos en almuerzos en la zona del microcentro porteño”.
Añadió la compra de cámaras de seguridad por 4 millones de pesos y la adquisición de horno pirolítico, que se utiliza para la quema de drogas, “que figura en la memoria 2012 y nadie sabe donde está, algo que no se puede permitir bajo ningún punto de vista”.



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