La construcción de la usina termoeléctrica ha sido observada con preocupación y objetada por el lugar elegido para su construcción, ahora a la contaminación se suma la degradación de la Selva Margina de Punta Lara, aunque pretendan minimizar la situación.
“Según profesionales e investigadores reconocidos –subrayaron los ambientalistas - la Selva es la más austral con una importante variedad de especies provenientes de Misiones a través de las aguas del Río Paraná y Uruguay que son las que transportan las semillas o partes vegetales que permitieron su formación, además de encontrarse una importante variedad vegetal como llanas y arbustos que dan aspecto y paisaje selvático, sin dejar de mencionar la diversidad en aves y mamíferos”.
“La superficie de la Selva es de aproximadamente 31 hectáreas y luego la misma fue incrementada o complementada con otras mediante legislaciones que la protegen ascendiendo en la actualidad a 3 mil hectáreas y abarcando los Partidos de Ensenada y Berazategui. El objetivo de su creación y protección es preservar sus características naturales e incentivar la investigación y la educación salvaguardando la representatividad de la selva misionera, sin dejar de desatender la importancia que representa para nuestra región como reservorio de la biodiversidad existente”, prosiguieron.
En este contexto, desde la ONG advirtieron que “hasta el momento no estarían aprobados los estudios como el de aptitud Ambiental para la instalación del emprendimiento, ya que, a nuestro entender ningún estudio de impacto ambiental que fuera realizado por profesionales responsables puede dar positivo para construir una usina de estas características a escasos 800 metros de barrios de Punta Lara con una alta vulnerabilidad social y sanitaria como lo son El Molino, Rubén Sito y El Zanjón, sumado al incremento de la contaminación que podría generar en el Arroyo El Gato y el Río Santiago y a la degradación de un sector de la Selva Marginal”.
“Muchos vecinos de la región lamentablemente no han tomado real dimensión de lo que se viene, porque las autoridades municipales siguen vendiendo espejos de colores, más aún tomando en cuenta que la contaminación de la usina se sumará a la ya existente proveniente del relleno de residuos de la CEAMSE que funciona a escasos 300 metros de la usina, sin dejar de desatender que la obra ya está transformando las características del lugar desapareciendo las zonas de bañados y humedales afectando seriamente hábitat de ciento de aves”, concluyeron desde Nuevo Ambiente.
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