Desde el Municipio afirman que el COT permite instalar boliche en Peralta Ramos y Hernandarias

Luego de que vecinos y comerciantes expresaran su preocupación por la posible instalación de una bailanta en avenida Jacinto Peralta Ramos y Hernandarias, el director de Inspección General de la Comuna, Eduardo Bruzzeta, indicó este lunes que según el Código de Ordenamiento Territorial (COT), es factible la instalación de una confitería bailable en ese sector aunque advirtió que ello no sería posible si a menos de 100 metros hubiera un establecimiento educativo o religioso.
Días atrás, vecinos y comerciantes denunciaron que en avenida Jacinto Peralta Ramos 870 se instalaría una bailanta de una superficie mayor a los 1.000 metros cuadrados, lo cual acarrearía diversos problemas a los domicilios y negocios lindantes.

Ante la inquietud de los habitantes del barrio Peralta Ramos Oeste, el director de Inspección General del Municipio de General Pueyrredon, Eduardo Bruzzeta, dijo este lunes a 0223.com.ar que, pese a que “ese área corresponde a la jurisdicción Puerto”, él mismo se ocupó de “recabar datos” para profundizar en la cuestión.

“De acuerdo a lo que nos informaron, en la Delegación Puerto no se inició ninguna tramitación de habilitación para la instalación de una confitería bailable, aunque sí hace 45 días atrás, una persona se presentó para consultar los requisitos para un comercio de ese rubro. Eso es lo que que se denomina asesoramiento, pero de ninguna manera implica una autorización”, explicó.

En tanto, al ser consultado sobre la viabilidad de un local nocturno en ese punto de la ciudad, el funcionario indicío que “según el Código de Ordenamiento Territorial, el lugar es permitido” pero advirtió que, “existiendo una institución educativa a menos de 100 metros del lugar, no podría ser o tendría que ir por otros canales de excepción”.

En ese sentido, indicó que “en sí, el uso del suelo de ese lugar no prohíbe la actividad por lo que, de iniciarse un trámite, el uso de suelo le sería aceptado”, aunque hizo hincapié en que “la normativa vigente en esta clase de rubros prohíbe que se desarrolle esta actividad a menos de 100 metros de instituciones educativas o religiosas”.

“Ese sería uno de los impedimentos, porque si el uso le da permitido pero no cumple con las condiciones de la construcción, o el local no guarda las medidas de seguridad necesarias para el desarrollo de ese rubro en cuanto a ventilación, acústica, bebidas, etcétera, no podría llevarse a cabo”, finalizó.

Por su parte, Graciela Cúccaro, una de las vecinas autoconvocadas en contra de la inicitiva, aseguró que “una bailanta en medio del barrio no traería más que problemas”.

“Estamos absolutamente disconformes porque, además, a 50 metros del galpón que sería convertido en bailanta, está ubicado el Jardín de Infantes 938, por lo que se estaría afectando a la moral pública”, aseveró en diálogo con este vespertino digital.

Y enfatizó: “No estamos en contra de la posibilidad de que se generen más fuentes de trabajo, pero sí en contra de que pongan una bailanta en medio de un barrio pujante, de gente trabajadora”

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