El parte comunal refiere que Aída Ayala supervisaba junto a funcionarios de su gabinete el ripiado y reacondicionamiento de desagües en Villa Facundo, y al acercarse a un grupo de jóvenes para “felicitarlos por involucrarse en política y luchar por los sueños en los que creen”, éstos respondieron con hostilidad. Incluso, sostienen, amenazaron con una tenaza a la secretaria de Gobierno Irene Dumrauf. “Hay que bajar el nivel de agresión”, sentenció Ayala.
Ayala, aparte de felicitarlos, les dijo: “Seguramente se cumplirán las promesas que se les hagan”, pero la reacción del grupo, sostienen, fue hostil: agredieron verbalmente y amenazaron a vecinos y funcionarios con frases como “váyanse” y “ustedes acá no entran”, “llegando al límite de amenazar a la Secretaria de Gobierno Irene Dumrauf con una tenaza cuando intentó ingresar en un centro comunitario”.
LA CULPA ES DE LOS QUE ARENGAN
Más tarde Aída Ayala, en declaraciones radiales pidió “bajar el nivel de agresión”: “Tenemos que hacer que los dirigentes bajen los decibeles, porque evidentemente estas personas tienen líneas de comportamiento bajadas desde la dirigencia, así que no culpo a estas personas sino a quienes los arengan.”
“Recorremos como todos los días las calles y nos encontramos con estas actitudes que nos preocupan porque no puede ser que entre resistencianos haya grupos que cierren puertas, amenacen y tiren cosas”, reflexionó y agregó: “Esta bueno que los jóvenes militen en uno u otro partido porque tenemos que ser maduros y disentir de manera democrática. Pero todavía no son tiempos de campaña política”.



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