Desde 20 de Junio buscan poner en valor la zona este

Desde 20 de Junio buscan poner en valor la zona este
Junto con Villa Juanita, María Esther, El Sol, 9 de Julio más 7 asentamientos piden ser escuchados ante el flagelo de las drogas.
Unos renovarán un recuerdo que tenían olvidado, otros reflexionarán sobre acontecimientos que pasaron, muchos se adherirán a la conciencia de que escribir la historia de todos es narrar la propia vida. En 20 de Junio están llamando a construir la memoria del barrio y para ello reciben fotos, recortes de diarios y palabras.

El génesis dirá que los terrenos donde hoy se emplaza la Villa pertenecían a finca La Pólvora, que se extendía desde el canal Yrigoyen hasta el arroyo Tinkunaku -que ahora es el canal homónimo- hacia el sur el río Arenales y para el norte la actual avenida Gurruchaga.

La drogadicción podría sesgar el feliz desenlace en esta zona atravesada por las postergaciones. Escenario de la carpa de Carlos Abán o de las callejeadas contra el paco, de los pasamanos de estupefacientes y de los picaditos en un canchón a cielo abierto. Se corre la voz de que en la calle Quevedo, al lado de la Cerámica del Norte, se concentra la venta de droga y “aunque es "otro barrio' igual lo llamamos 20 de Junio”, dicen los vecinos, porque la pertenencia es resistente.

Exactamente son 12.004 habitantes en la zona este y alrededor de 5.000 en 20 de Junio. Pero los pobladores reconocen que los límites entre un barrio y otro se desdibujan. “Pasa algo en Villa El Sol o Villa Juanita y creen que es 20 de Junio, por eso estamos tratando de arraigar eso y de que tengan un sentimiento de propiedad”, define Román Oviedo, el joven presidente del centro vecinal. Román advierte que el de las adicciones es un problema atravesado por la desocupación. De acuerdo con un censo efectuado por personal del centro de salud 7, el grupo etario mayoritario es el de 20 a 39 años. Un gran porcentaje de ellos no tiene trabajo registrado o directamente está desocupado por eso “estamos tratando de abrir una bolsa de trabajo. Queremos saber qué oficios tienen para traer programas de microemprendimientos para que se capaciten y ellos mismos empiecen a ver la situación y a generar soluciones”, aporta Román.

También la población de entre 12 y 17 años tiene el futuro comprometido. De hecho, el 15% de ellos ya tuvo uno o más hijos.

El panorama

Casilda, una vecina de Villa El Sol, comenta: “Hay madres que no hablan como debe ser a sus hijos. Escucho: "­Ya te has mandado la macana! ­Cómo no te has puesto el poncho!' y esa no es la forma de hablar a un hijo. El pilar fundamental es la madre. Muchas veces dicen "mi hijo porque no tiene padre, mi hija porque no tiene madre' y es mentira porque la madre o el padre, cualquiera de ellos puede informar a los hijos”.

Internet, los medios de comunicación, la escuela, el centro de salud, la iglesia todas las instituciones informan sobre sexualidad responsable o, mejor dicho, sobre educación sexual integral. ¿Por qué el mensaje no llega? Román ensaya una respuesta: “Hay una necesidad de enfocarse en los jóvenes para ver cómo ven el problema y luego formar formadores. Quizá la información que llega los ha saturado tanto o está la información, pero no le dan importancia”.

Organización por la seguridad

En Villa 20 de Junio se trabaja también en la construcción de una red de teléfonos para defenderse de las bocas de expendio de droga. Testimonios de indefensión y bronca abundan en las calles.

“A Villa Juanita varias veces vinieron los policías, pero ¿qué hicieron? Nada. Yo lo vi el 22 a un tipo que vende droga al que llevaban con esposas. Pero el 24 por la tarde voy al cementerio y el tipo ya andaba suelto y tomando cerveza por ahí. Entonces ¿todos están prendidos con eso? Dicen no se los encuentra, no se los ve y yo digo ¿cómo no los van a ver? Paso en el colectivo a las 9 de la mañana y los dealers llegan en semejantes motos y los chicos están como pollitos a los que les dan el maíz”, comenta la señora López.

“Hay un montón de chicos que están tirados y otros andan como zombies. Es mentira que no se puede eliminar esto: no quieren y por algo no quieren”, expone Luciano, otro vecino.

Marcos Arroyo, de la comisión del centro vecinal, cuenta que la primera propuesta de la Secretaría de Seguridad era implementar el plan de ayuda mutua entre los vecinos y el 911. Sin embargo, en la zona este desconfían por los resultados obtenidos de su aplicación en El Círculo. “Los números de los vecinos quedaron registrados en la base de operaciones del 911 y se les daba prioridad a las llamadas que provinieron de ellos, pero los contactos fueron divulgados y luego a la gente la amenazaron”, recuerda Marcos. Román agrega que de las reuniones vecinales surgieron varias propuestas. Los vecinos de manzanas diferentes intercambiaban sus teléfonos para comunicarse y llevaban un registro con los números de patentes de los vehículos que veían habitualmente parar en los puntos de venta de estupefacientes. Luego llevaban esos datos a la Policía. Hoy reconocen que quedaron en el camino de las buenas intenciones, porque se sometían a una exposición innecesaria y de graves consecuencias. “No era la forma, porque no es el trabajo de la comunidad brindar eso. Un señor propuso que salgan los vecinos a patrullar, pero no es el trabajo de la comunidad”, cuenta Román. Actualmente los planteos se centran en “la interpretación que hace la Justicia sobre estos casos. Sabemos que los policías son auxiliares de la Justicia, por eso cuando vino (el jefe de la Policía de la Provincia Marcelo) Lami le pregunté si podían venir a esta zona un representante de la Justicia federal y otro provincial, porque queríamos escuchar de parte de ellos cómo veían lo que pasaba en nuestra zona. No volvieron nunca más”.

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