A todos los contactos les había llegado un mensaje misterioso pidiendo dinero desde el otro lado del mundo, después de haber sido asaltada y maltratada por maleantes, incomunicada y sola. Los amigos se dieron cuenta.
Intentaron estafar usando una dirección de mail robada a una vecina de Paraná.
El 25 de noviembre a Jimena la despertó el teléfono. Amigos preocupados la llamaban para preguntarle qué había pasado, o para alertarla de que algo raro estaba sucediendo con su cuenta de mail. A todos les había llegado un mensaje misterioso firmado al parecer por Jimena, pidiendo dinero desde el otro lado del mundo, después de haber sido asaltada y maltratada por maleantes, incomunicada y sola. Obviamente no era cierto, y los amigos más alertas a los timos cibernéticos se dieron cuenta: la prosa de la nota no era la de Jimena, y la historia distaba mucho de ser verosímil.
Sin embargo, una conocida, que recibe decenas de mails por día, no dudó en responder, rápido, pidiendo más detalles a Jimena para ayudarla, y también respondió su tía de 80 años, preocupada por su aparente desgracia. Quien se hacía pasar por Jimena le respondió a la tía que estaba en Costa de Marfil –en el norte del África–, adonde había ido a cerrar un negocio que salió a último momento, pero allí la habían robado y lastimado. Sin embargo, “ahorita” había conseguido “un ordenador” y pedía encarecidamente 500 euros o lo que tuviera la tía a mano: había que mandar todo vía correo postal a una casilla de ese país africano. Se trataba de un texto escrito en una variedad del español que no es la rioplatense (la que predomina en el Litoral), escrito en un país donde la lengua oficial es el francés, una situación por lo demás fuera de lo común.
Por suerte, Jimena pudo avisar a los más crédulos que no era ella la que pedía dinero, y después de algunas gestiones pudo recuperar su cuenta de mail, pues perdió la contraseña tras el ataque de los hackers. La situación quedó como una anécdota, pero preocupa que bandas de delincuentes cibernéticos logren colonizar una casilla sin demasiados artificios: haciéndose pasar por la compañía que brinda el servicio de correo electrónico para pedir datos y acceder con ellos a la cuenta de correo.
En el asunto del mail se leía: “Necesito tu ayuda”, y luego se desgranaba un texto inverosímil para quienes la conocen, tanto por el problema que planteaba como por la dudosa ortografía: “Hola que tal? tengo un gran problema ahora, necesito sinceramente tu ayuda financiaria urgamente, si me puedes apoyar en esto te lo devolvere lo màs pronto posible, no me puedes llamar ya que perdi mi telefono movil, escribame a este correo asi nos comunicaremos, debes por favor guardar esto muy secreto, Gracias por todo. Saludos” (sic).
El mail llegó a todos los contactos de Jimena. Lo supo porque inclusive recibió llamados de personas que hacía años que no veía pero de quienes conservaba el mail, agendado en su cuenta de correo. Algunos contestaron este mail extraño y por eso ella se enteró de qué había detrás de todo esto.
Días después, el 2 de diciembre, cuando pudo recuperar su cuenta, la verdadera Jimena se encargó de aclarar todo el asunto, también vía mail: “Amigos, ahora sí soy yo. Estuve sin poder entrar a la cuenta de correo hasta ayer. La habían hackeado y por eso recibieron ese mail pidiendo ayuda financiera (y a los que contestaron, les mandaron un número de cuenta para que depositen vía Western Union (500 euros), diciendo que estaba en Costa de Marfil y me habían robado todo)”, contó Jimena. Y arriesgó una posible explicación: “Hace un mes recibí un correo de hotmail/outlook solicitando cierta información para co-rroborar que la cuenta esté siendo usada y eliminar las cuentas inactivas. Supongo que por ahí se filtró y obviamente no era legítimo ese mail y yo caí en la trampa. Obviamente si reciben algo por el estilo No lo contesten”, cerraba su mensaje Jimena, aliviada por haber recuperado su cuenta, una herramienta indispensable para ella, que trabaja mucho vía Internet.
“Ese día me desperté con los teléfonos”, recordó Jimena en diálogo con El Diario. “El mail les llegó a todos los contactos pero muchos se dieron cuenta de que había algo anormal: yo no escribo así ni voy a estar pidiendo plata por mail”, comentó. Y agregó: “Hace un mes recibí un mail raro, al parecer de Hotmail/Outlook, que decía que iban a dar de baja cuentas inactivas, y me pedían que contestara un par de preguntas para no cerrar la cuenta. Se trataba de cuestiones de la cuenta, la pregunta secreta, por ejemplo. Me resultó sospechoso pero contesté y luego no pasó nada. Un mes más tarde llegaron estos mails pidiendo ayuda financiera”, repasó Jimena.
A quienes respondieron el mail, la falsa Jimena contestó que estaba en Costa de Marfil, no tenía celular, ni billetera, ni documentos, ya que le habían robado. Y que tuvo la suerte de conseguir una computadora para comunicarse. Pedía 500 euros vía correo postal o “lo que fuera”: “Ahorita mismo estoy en el ordenador”, decía la supuesta Jimena en el mail. Palabras que no suelen estar en la conversación de una paranaense.
A un amigo que respondió, la estafadora le explicó –siempre por mail– que había viajado al país africano para cerrar un negocio de último momento. Imposible para Jimena, que tiene un bebé de meses, y un trabajo que no requiere ese tipo de viajes intercontinentales.
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