Cuatro chicos participarán de un campeonato de rugby. Tienen 13 y 14 años y empezaron a practicar en la plaza del barrio, de la mano de un voluntario italiano que gestionó esta posibilidad.
La posibilidad surgió a partir de las gestiones realizadas por Giuseppe Porcaro, uno de los voluntarios italianos que se encuentran en ese centro comunitario trabajando para los muchos chicos de escasos recursos que acuden a merendar, recibir apoyo escolar y practicar deportes.
Porcaro comenzó a enseñarles rugby en la placita del barrio. "Los chicos se fueron enganchando y, más tarde, logré que empezaran a concurrir al Club Palihue", recordó.
Fue así que, a través del Movimiento Delle Associazion Di Voluntariato Italiane y de la Agenzia Nazionale Giovani, comenzó a gestarse la posibilidad de participar de un campeonato a desarrollarse en Roma a fines de este mes.
La confirmación llegó hace apenas unas horas.
Claro que todos, por las dudas, debieron tener, previamente, el pasaporte y los DNI actualizados en mano.
Del viaje también tomará parte Diego Dulsan, entrenador del Club Palihue.
"Estoy nervioso y feliz a la vez. Todavía no puedo creerlo. Mis padres están haciendo todo el esfuerzo posible para que no me falte nada", resumió Enzo Bustamante, de 13 años, alumno de la Escuela Nº 316 y familiero al extremo.
"Mi mamá es empleada en un geriátrico y mi papá trabaja en una maderera. Les costó, pero pudieron hacerme el pasaporte", detalló, mientras preguntó: "¿Puedo mandarle un saludo a mis sobrinos Guadalupe y Darián?".
Enzo observó el mapa al detalle y vio algunos videos de Italia por internet.
"Sé que en el Coliseo lucharon los guerreros y que en el país hay crisis y desempleo", afirmó, casi como dando lección, pero con una sonrisa de oreja a oreja.
Nicolás Alvarez Oliva, también de 13, contó que, cuando su familia se enteró que pronto volaría al exterior, casi todos se pusieron a llorar.
Su mamá es empleada doméstica y el marido, albañil. Tiene dos hermanos y, entre todos --incluso su papá y su tío--, se esmeraron en comprarle lo que le hacía falta. Hasta una cámara de fotos.
"Empezamos como un juego, pero el rugby nos empezó a entusiasmar. Salimos del comedor y nos vamos en colectivo al club. Ojalá que tengamos un buen desempeño", se ilusionó el pilar izquierdo del equipo.
"Espero poder traerle un regalito a mi sobrino, que nacerá cuando yo esté allá. Una crucecita de El Vaticano me encantaría ¡Y ojalá que podamos ver al Papa Francisco!", dijo, con mucha expectativa.
Flavio Matus, de 14 años, siente una alegría que no puede disimular.
"Soy el más flaco, pero dicen que el que mejor taclea", se defendió.
Cuando le confirmaron que el viaje sería realidad, creyó que le estaban tomando el pelo.
"Me da miedo el avión o, mejor dicho, desconfianza, pero no por eso voy a perderme esta posibilidad. Además, ya tengo todo listo", amplió.
Jorge Cejas, alumno del Colegio La Piedad, también será de la partida. "La Copa se jugará en un lugar llamado Diego Domínguez Rugby Camp, que está en Roma y no vemos la hora de estar allí", señaló.
La iniciativa. Giuseppe y otros tres voluntarios llegaron hace unos meses desde Italia para prestar servicios en el comedor Campana de Palo. La iniciativa surgió a través de una ONG y el propio gobierno peninsular.
En Villa Bordeu, donde sirven la merienda, organizan juegos y dictan apoyo escolar, se ganaron el cariño de todos los chicos.
"Serán 10 días maravillosos. Cinco para jugar al rugby y otros cinco para conocer Roma. Se alojarán en un centro olímpico de esa capital", resumió.

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