Ocurrió en 2012, en Guernica. La víctima es un chiquito de 8 años al que la madre de un amiguito, de 3, lo descubrió representando el acto sexual. El acusado fue detenido ayer, en Longchamps
Según fuentes oficiales, la mamá se enteró de los vejámenes que había sufrido su chiquito de una manera fortuita. Fue una tarde en que una amiga suya fue a visitarla con su hijo de 3 años a casa en la que la denunciante vive con el nene de 8 (la víctima) y su hija de 3.
En determinado momento los dos varones se van a jugar a la pieza del mayor, hasta que “se produce un silencio” que impulsa a la madre del más pequeño a ir a la pieza para saber por qué estaban tan callados. Desde la puerta le gritó al hijo de su amiga “no… ¡¡¡¡qué hacés!!!”, al verlos a ambos con los pantalones bajos y al nene de 8 años apoyando los genitales en la cola del menor.
La mujer tomó a su hijo y se fue indignada de la vivienda, por lo que la madre del nene le preguntó dónde había visto una escena semejante. El chiquito le contó entonces (con sus palabras y a su modo), que quien era su padrastro hasta poco tiempo antes lo había penetrado y pedido que le practicara sexo oral.
El informe médico legal confirmó que el pequeño presentaba lesiones anales compatibles con penetraciones reiteradas, mientras que los psicólogos establecieron que la víctima padecía “un sentimiento penoso y se angustia, pide que no le cuente a nadie porque le da vergüenza” y “manifiesta indicadores compatibles con un trauma por abuso sexual, tales como dibujos de desnudos y juegos sexuales con amigos más pequeños”.
Con todos estos elementos de prueba el acusado fue detenido ayer en la localidad de Longchamps (partido de Almirante Brown), donde hasta ahora vivía y trabajaba como empleado. Tiene 25 años. Y podría pasar los próximos 20 en la cárcel.
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