Descubren otras 12 pistas clandestinas en territorio santiagueño

Fueron ubicadas en distintos lugares de la provincia por efectivos de Gendarmería Nacional. Altos jefes de esa fuerza revelaron a EL LIBERAL que todas ellas se mantienen, ahora, bajo vigilancia y que venían siendo operadas con frecuencia.
Una docena de pistas clandestinas construidas en el monte santiagueño son vigiladas atentamente por efectivos de Gendarmería Nacional, consideradas vías habituales en aterrizajes de naves extranjeras ligadas al narcotráfico.

La noticia fue confirmada por un investigador del organismo nacional, quien reveló que las mismas están perfectamente identificadas y que, hasta el momento, no se realizó procedimiento de ninguna fuerza de seguridad en esas zonas, casi impenetrables y de escasa población. A esos terrenos aptos para el aterrizaje de aeronaves, se suman las que fueron descubiertas hace tiempo y donde se realizaron operativos positivos, donde detuvieron a sospechosos y secuestraron droga en la amplia geografía santiagueña.

Tamaña certeza sobre las nuevas pistas clandestinas se basa en fotografías hechas por tierra y aire. A ello se suma información sobre la presencia de gente extraña, arribo y partida de camionetas último modelo, además de testimonio e información suministrados por pobladores que frecuentemente ven sobrevolar avionetas a baja altura.

El descubrimiento también conlleva una serie de pruebas documentales. Un investigador confió a EL LIBERAL que la fuerza se nutrió de fotografías de las pistas que son vigiladas por los investigadores, a fin de interceptar la aeronave y detener a los sospechosos de traficar cargas ilegales de países limítrofes.

Entrecruzamiento de datos

Toda esa información sería entregada a las autoridades del Escudo Norte para que se tuviera especial atención sobre estos “terrenos aptos” para el aterrizaje de narcoavionetas, que provienen de Paraguay (marihuana) y Bolivia (cocaína), señalaron las fuentes consultadas.

De esta manera, comienza el entrecruzamiento de datos en la lucha contra el tráfico de estupefacientes que, por décadas, utilizaron cielo santiagueño para arrojar cargas ilegales, que luego son trasladadas a las principales ciudades del país.

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