Allí se procesaba la droga. Hay 25 arrestados, entre ellos, algunos empresarios.
La llamada “Operación Colapso” se desarrolló durante dos años debido a la complejidad con que estaban organizados los delincuentes que contaban con numerosos departamentos de seguridad y casi 500 teléfonos móviles, además de armas poderosas, 18 vehículos de lujo y dos millones de euros en efectivo.
También se inmovilizaron bienes y activos financieros por valor de 66,7 millones de dólares. El laboratorio estaba en una finca en Villanueva de Perales, en las afueras de Madrid, donde se encontraron 300 kilos de cocaína listos para ser distribuidos y 33 toneladas de productos para la preparación de la droga.
Según la policía nacional y la guardia civil, los arrestos tuvieron lugar en la localidad también madrileña de Valdemorillo y en la capital española.
Los investigadores identificaron a la pareja de jefes de la banda como Ana y David, que tenían como socios a dos importantes narcos colombianos muy relacionados con las tramas de distribución.
Ana se desplazaba por Madrid en automóviles de lujo fuertemente escoltados, sobre todo para acudir a una joyería de su propiedad. Ella era una devota de la santería cubana y había convencido de las ventajas de estos ritos a los dos colombianos.
Antes de realizar operaciones de importancia, l a jefa consultaba con los espíritus y realizaba sacrificios propiciatorios con animales.
“Patos, corderos, palomas, pollos. Los mataba a veces en la orilla de un río de la comunidad de Madrid”, relató uno de los investigadores. “Mi muerte me dijo que tenía gente alrededor”, explicó Ana a los policías. Y así era.
En el domicilio de la pareja se encontraron cientos de miles de euros y dos armas semiautomáticas rusas.
Este grupo distribuía la cocaína por toda España . Pero, además, estaba conectado por un grupo de empresarios liderado por el conocido Lauro Sánchez Serrano, propietario de restaurantes y locales nocturnos.
Además, estaban encargados de blanquear el dinero que recaudaba toda la red con los estupefacientes.
La banda tenía un sofisticado entramado financiero que gestionaban dos hermanos abogados del bufete Rodríguez Casas de Paracuellos del Jarama que han sido detenidos junto con algunos empleados del despacho.
El momento más dramático de toda la operación “Colapso” fue cuando la policía asaltó el laboratorio clandestino que estaba protegido por sofisticados instrumentos de seguridad. Adentro, se encontraron con un español y cuatro colombianos que fueron reducidos por los policías.
La cocaína en estado puro llegaba a España en barco desde Sudamérica escondida sobre todo en cargamentos de café. En el laboratorio se mezclaba con disolventes y la pasta se secaba con lámparas infrarrojas, se prensaba y se envasaba al vacío.
Por su equipamiento y la cantidad de droga procesada, se trata del “mayor y más sofisticado’’ laboratorio de cocaína del continente europeo, según fuentes policiales.
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