Según un informe elaborado por investigadores de la universidad inglesa de Newcastle, es más fácil manipular objetos húmedos de esa manera que con las manos secas
Según se pudo conocer, ese cambio en la piel se debe a una contracción de los vasos sanguíneos al interactuar con el agua. Ese sistema de regulación que se activa llevó a los científicos a pensar que había una justificación evolutiva más profunda para las arrugas.
Luego de determinar que es una respuesta controlada por el sistema nervioso simpático se llevó a cabo un experimento basado en voluntarios que iban recogieran piedras de vidrio inmersas en un recipiente de agua con una mano para luego pasarla a través de un orificio, detalló el experto en ciencia de la BBC, Jonathan Amos.
De esta manera se pudo constatar que gracias a las arrugas, causadas al contraerse los vasos sanguíneos, aquellos voluntarios que tenían los dedos arrugados realizaron la tarea más rápido que aquellos que los tenían lisos.
En ese sentido, los investigadores aseguran que las arrugas tienen una función específica de mejorar el agarre de objetos bajo el agua o cuando tienen que manejar superficies mojadas en general.
"Si el sistema nervioso está controlando activamente esta conducta en unas circunstancias y no otras, es obvio que exista una función específica que el sistema evolutivo ha seleccionado", dijo a la BBC el doctor Tom Smulders, del Centro para la Evolución y la Conducta de Newcastle.
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