Descartaron colocar cámaras de seguridad en las escuelas de Mendoza

Lo aseguró la máxima autoridad del nivel primario escolar de la provincia, luego de que ayer trascendiera de que la DGE y Seguridad trabajarían en esa idea. También negó que el chico que se perdió en esa escuela no pueda cambiar de establecimiento.
La directora de Nivel Primario de la Dirección General de Escuelas, Laura Abraham, aseguró al programa Acceso Directo de Radio Nihuil que no se colocarán cámaras de seguridad en las escuelas de la provincia, luego de que ayer el ministro de Seguridad, Carlos Aranda, evaluara esa alternativa tras el caso de un niño de 5 años que desapareció de un colegio de Godoy Cruz y fuera encontrado horas después en Maipú. Ayer la funcionaria había anticipado a diariouno.com.ar que la DGE trabajaría en conjunto con Seguridad para colocar cámaras en la escuela en cuestión y luego en las demás de la provincia, pero hoy fue entrevistada por el periodista Carlos Hernández y señaló que sólo se habló de instalar cámaras en el establecimiento "San Gabriel", donde asiste Ramón Agustín Caprio, el niño de 5 años en cuestión.

Además Abraham dijo que los padres del pequeño extraviado "tienen derecho a cambiarlos de establecimiento si así lo desean". De este modo echa por tierra lo que publicó hoy un medio local acerca de que las autoridades de la escuela de Godoy Cruz le impidieron a los padres cambiarlo de colegio y anunció que el lunes investigará por qué no lo dejan cambiar de establecimiento.

La funcionaria destacó que los directores son los responsables del cumplimiento de las normas de seguridad en casa escuela de Mendoza y subrayó que en todos los edificios escolares las puertas deben permanecer cerradas por una resolución (691) de 2002. También aclaró que "las personas que no son conocidas en la institución deben mostrar sus credenciales".

Pasado el mediodía del jueves se detectó la desaparición de Agustín Carpio, de 5 años, que había estado en la escuela San Gabriel (del Barrio Foecyt de Godoy Cruz) y no se encontraba allí a la hora de salida, mientras que sus útiles permanecían en su pupitre. En su cuaderno sólo estaba escrita la fecha, aseguraron sus padres.

Alrededor de las 16 el menor apareció en Maipú y dijo que había llegado hasta ahí con el papá de un tal compañerito llamado “Lautaro”, pero sus padres dijeron que no conocían a ningún niño con ese nombre.

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