Si bien se considera que no hay urgencia en resolver el problema que representa la nave semihundida, "a largo plazo que esté allí genera una incomodidad", dijo un vocero de la Armada Argentina.
Como se publicara en la edición de la víspera, la nave, que se encontraba radiada de la fuerza desde hace 18 años, sufrió una avería en una válvula de seis pulgadas y una fisura en el casco, en la noche del pasado domingo, y debido al importante ingreso de agua comenzó a escorarse hasta quedar semihundida.
Junto al destructor se encontraban amarrados cuatro pesqueros civiles, dos de los cuales recién se terminaron de "desenganchar" ayer a la tarde, dijeron fuentes de la Marina de Guerra.
En cuanto a la situación del "Santísima Trinidad", el capitán de navío Eduardo Pisciolari, jefe de Prensa y Comunicación Institucional del Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada, sostuvo que "se va a esperar a que se termine de afirmar bien, para después permitir el acceso de los buzos, quienes realizarán una inspección técnica y se definirán las acciones a seguir".
Sin urgencia
"Urgencia para resolver el problema no hay", sostuvo el funcionario, quien explicó que "el buque está radiado y operativamente para la Armada no tiene ninguna incidencia".
"Tenemos que verificar que mantenga bien la posición que está, para asegurar a la gente que va a ingresar a inspeccionar", insistió el vocero naval en declaraciones a "La Nueva Provincia".
Como ya se indicara, el lunes a la mañana, personal del Servicio de Salvamento de la Armada (SISA) había iniciado las maniobras para intentar el adrizamiento del destructor, pero debido al importante ingreso de agua que se produjo en pocas horas, no fue posible concretar la operación.
Pisciolari aclaró, sin embargo, que el buque jamás quedará totalmente hundido, debido a la escasa profundidad que hay en el lugar donde se encontraba amarrado y a la gran envergadura del casco.
También se mencionó que la nave contaba sólo con una dotación mínima, la cual pasaba inspecciones periódicas, y que el incidente ocurrido en la noche del domingo pudo haberse producido entre una inspección y otra.
El siniestro sólo causó daños materiales y se aclaró que no hubo personal que sufriera ningún tipo de heridas, tanto del ámbito naval como civil.
Altos costos
Sobre las tareas a realizar, el capitán Pisciolari dijo que todavía es muy prematuro opinar.
"Reflotar un buque sale muy caro", dijo, y señaló que "hay que verificar bien qué tipo de avería tiene, achicar todo el agua, proceder a su adrizamiento y, finalmente, efectuar todas las tareas de limpieza, mantenimiento general".
Reconoció que si bien por ahora no representa un problema el buque semihundido, "a largo plazo que esté allí genera una incomodidad. En algún momento se va a tener que retirar; calculo que en febrero se van a evaluar las tareas a ejecutar en función de las averías que sufrió".
Tras haber participado en el desembarco en las Islas Malvinas, el 2 de abril de 1982, este destructor tipo 42, similar al "Hércules", fue radiado de servicio en la década del 90, por reducciones presupuestarias, pasando a una situación pasiva.
Su ensamble en los astilleros de Río Santiago, data de algo más de 40 años, y había intenciones de convertirlo en un buque museo, según se supo ayer, mediante gestiones que pretendía llevar adelante La Municipalidad de Rosario, aunque el proyecto nunca se puso en marcha.
El ministro de Defensa no descartó un sabotaje
El ministro de Defensa, Arturo Puricelli, no descartó anoche un sabotaje en el hundimiento del destructor "Santísima Trinidad" en la Base Naval de Puerto Belgrano, anunció que pidió que la Armada instruya un sumario y que podría haber sanciones porque el hecho le parece "muy raro".
Aseguró que se "abrió una válvula" y que ello produjo "un naufragio en cuestión de horas, cuando nuestra presidenta estaba cumpliendo una exitosa gira por el exterior", por lo que no descartó un acción provocada.
"Me parece muy raro que un buque que está desactivado y una guardia mínima pueda hundirse en cuestión de horas", señaló el funcionario en declaraciones a Canal 7.
Añadió: "Pedí al jefe de la Armada que instruya un sumario, porque hay una mano rara o hay que buscar una explicación coherente y lógica, porque es un buque del 70 y se hunde estacionado en el puerto".
Ejemplificó que "la corbeta 'Sarmiento' tiene más de cien años, está en Puerto Madero y no se hunde. No descarto absolutamente nada, porque hay quienes usan a las Fuerzas Armadas para criticar a nuestro gobierno".
"El gobierno no tiene ninguna responsabilidad y si la hay es del Ministerio de Defensa y de los hombres de la Armada que tenían la vigilancia del buque, que tenían que haber arbitrado los medios para que no pase lo que pasó", enfatizó.
Sostuvo que "no puede ser que un buque del 70 se hunda en horas; es un buque que estaba para desguace, pero que indudablemente la antigüedad no ameritaba pensar que pudiera naufragar por el sólo hecho de estar amarrado en el puerto".
"Lo que sí tenía y tiene que explicar nuestra Armada, es que había una guardia mínima para alertar ante cualquier circunstancia y eso es lo que no se cumplió", advirtió el ministro.
Puntualizó que "la responsabilidad particular es del grupo de Arsenales de Puerto Belgrano, que tenía a su cargo la vigilancia del buque, sin perjuicio de la responsabilidad de las autoridades superiores" y que "la guardia mínima tendría que haber advertido que un buque de cuarenta años se hunda;
es un buque moderno".
"Después de la instrucción del sumario, que espero con absolutamente rapidez, y cuando aparezca la responsabilidad, sin lugar a dudas habrá sanciones", subrayó. (DyN)
El buque insignia en Malvinas
El capitán José Luis Tejo, último comandante del destructor "Santísima Trinidad" que se hundió en Puerto Belgrano, sostuvo que el deterioro progresivo del buque se originó después de la guerra de Malvinas, cuando Inglaterra "se negó a vendernos los repuestos".
"Ante la falta de repuestos se decidió dejar en funcionamiento sólo uno de los buques, que fue el 'Hércules', y sacrificar al otro", explicó.
El marino señaló que la nave hundida "fue el buque insignia de las fuerzas de tareas anfibias desde donde desembarcaron los primeros comandos a la isla, con el objetivo de tomar la casa del gobernador".
"Al mando de ese comando estaba el capitán de fragata (Pedro) Giachino, quien fue el primer caído de esa guerra", recordó Tejo.
Por otro lado, afirmó que existían proyectos que proponían convertir al buque en un museo o buque escuela, pero fueron desestimados "por su costo económico". (Télam)
Vergüenza. El diputado denarvaista Gustavo Ferrari calificó ayer como "un hecho vergonzoso y contradictorio" del gobierno el hundimiento del destructor "Santísima Trinidad" en Puerto Belgrano. Destacó que el oficialismo "monta una fiesta para celebrar la repatriación de la fragata 'Libertad', mientras que a pocos kilómetros deja hundir por desidia a un buque histórico que participó en Malvinas". "Que el buque se hunda amarrado en puerto por falta de mantenimiento, revela el deterioro y abandono de nuestra flota", advirtió


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