A un promedio de dos hurtos de motos por día y, ensayando un cálculo mensual, el resultado sería alarmante para una ciudad como Junín. Por el momento no hay estadísticas que refuercen esa estimación, aunque tampoco surgen cifras que la desestimen.
El interrogante se extiende a medida que los hechos se repiten y nadie puede dar una explicación con fundamento sobre lo que sucede con las motos que roban en Junín.
Para tener una idea aproximada de lo que está ocurriendo en las calles es necesario conocer algunos casos. Durante el último fin de semana fueron denunciados al menos nueve hechos de robos y hurtos de motos valuadas en un total de más de 60.000 pesos.
Uno a uno
Comisaría Primera: Una mujer relató que entre las 2.30 y las 6 del sábado le sustrajeron a su hijo, que es sordo mudo, una Zanella de 110 centímetros cúbicos (cc) de cilindrada, en momentos que el rodado estaba estacionado en el porche de una vivienda ubicada en Comandante Acha al 30.
Otro caso: Entre las 3 y las 6 del domingo ladrones se apoderaron de una Bajaj, modelo Roser, de 135 cc. cuando estaba estacionada en una estación de servicio situada en avenida Benito de Miguel y Bolivia.
En Lavalle y Winter, entre las 23 del domingo y las 0.30 de ayer, ladrones robaron una Guerrero de 70 cc. sin emplear violencia sobre el vehículo, que no contaba con medidas de seguridad, del mismo modo que en los hechos anteriores.
Una mujer había dejado su moto marca Jianshe de 125 cc. en el frente de su casa, en la calle Larrory al 1500. Ocurrió el domingo entre las 9.30 y las 10.30.
En la calle Malvinas Argentinas, entre avenida Rivadavia y Belgrano, una Gilera de 110 cc. fue sustraída entre la noche del sábado y las primeras horas del domingo. La víctima, una joven de 20 años.
También en Malvinas Argentinas, pero al 500, un joven estacionó el domingo en la vereda de su casa una moto de la misma marca y cilindrada que la anterior. Fue alrededor de las 9, pero tres horas después constató que delincuentes se la habían llevado.
Pero la seguidilla de hechos bajo esta modalidad no se agota. Un joven de 19 años denunció que a las 4.30, luego de dejar su rodado, marca Yamaha YBR de 125 cc., en la intersección de Malvinas Argentinas y avenida Rivadavia, comprobó que una hora después desconocidos habían robado la moto.
El sábado, entre las 5 y las 10 de la mañana, fue sustraída una moto marca Gilera de 150 cc., propiedad de una mujer, quien la estacionó en el exterior de una casa situada en la calle Ituzaingo al 400.
En la calle Necochea al 1300 ladrones se apoderaron de una Guerrero de 110 cc. que su propietario la había dejado por escasos minutos en el frente de su vivienda.
Y la lista sigue. Pero se termina transformando en una madeja de datos, marcas y números que marean a cualquiera.
Ahora bien, ¿cuál es el destino de esos vehículos? Nadie lo sabe o, de mínima, no quiere arriesgar una hipótesis.
Algunas fuentes policiales consultadas por LA VERDAD especularon de manera extraoficial que por el escaso índice de motos que se recuperan “es probable que las estén sacando de Junín hacia otras ciudades de la región”.
En tanto, un vocero judicial que intervino en una investigación por este tipo de delito, recordó que “en esa época algunas terminaban en Rosario y otras iban a Chacabuco transportadas por camiones que llevaban pasto seco desde Junín para los hornos de ladrillo que hay allá”.
El jefe policial admitió que el nivel de esclarecimiento de los robos y hurtos de motos es bajo y reveló que “de vez en cuando encontramos abandonado un cuadro o parte del motos. Puede ser que algunas, muy pocas, se desarmen acá, pero lo que no aparece más ya fue sacado de la ciudad”.
Aunque ninguno de los consultados se animó a decirlo, existen en otros distritos circuitos de venta clandestina tanto de motos completas como de repuestos, verdaderos emporios de la ilegalidad que se nutren de la mercadería aportada desde ciudades donde la actividad aún no está tan desarrollada.
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